El General Sturgis

Estimados @amigos

Aaaaaaaahh , ahh

We come from the land of the ice and snow,

“Venimos de la tierra del hielo y la nieve”.

Así comienza la letra de esta increíble canción que regularmente sonaba en un programa de radio que escuchaba los domingos a las 10 de la noche de Alfredo Escalante: La música que sacudió el mundo. La canción en referencia: “Immigrant Song” del grupo Led Zeppelin, que empezó a sonar en Venezuela en 1970 y de verdad me sacudió.

Esta canción del Inmigrante, me llevó a recordar cuando a finales de los años 90, me tocó trabajar intensamente “ad honorem” para un club náutico de la zona de Higuerote. Comencé ayudando al comité de Marina, luego ayude con un presupuesto o Budget, y no sé cómo, termine en la Junta Directiva y hasta en el influyente comité de Damas.

Cada vez que me tocaba visitar por cuestiones administrativas a la Capitanía del Puerto de La Guaira, me anotaba.

Solo pasar por la Av. Soublette y ver la Casa Guipuzcoana, valía la pena el viaje y la cola del peaje.

Aunque las oficinas dedicadas a todo lo que era la marina deportiva estaban un poco alejadas de los terminales y de las operaciones del puerto, el ver las maniobras de atraque de los buques, la carga y descarga era impresionante, pero también disfrutaba ver ese mar azul, con la cordillera de la Costa a mi espalda.

Había siempre un equipo bastante eficiente formado por oficiales de la marina mercante, luego en mi última visita ya no estaban, fueron sustituidos por militares. Como menciona nuestro Libertador Simón Bolívar en su carta del 13 de Septiembre de 1829 al General O’Leary:

“Es insoportable el espíritu militar en el mando civil.”

Y allí parado en el muelle, pisando una cornamusa, viendo esta ensenada que forma el Puerto de La Guaira con el constante viento que viene del Barlovento, me recordaba que mis padres tocaron esta rada antes que yo.

Ellos y mis abuelos salieron de un campo de refugiados de esa Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial, y me imagino que una de sus preguntas era ¿Y ahora qué haremos? No podían regresar a sus países de origen,  muchos como ellos, huyeron a Alemania y a Austria para escapar del régimen comunista.

Se embarcaron en el puerto Alemán de Bremerhaven (ocupado por los Americanos)  y cruzaron el Atlántico en el buque de vapor USS General Sturgis*.  Barco Americano de transporte de tropas, el cual fue utilizado después de la guerra con fines pacíficos para movilizar a miles de refugiados dándoles  nuevas esperanzas, cuando varios países, entre ellos Venezuela, abrieron sus puertas a estos desplazados por la guerra. Después de dos largas semanas de navegación, en mayo de 1947, este barco cargado de europeos dejo caer el ancla en el fondeadero  de La Guaira.

Me cuenta mi padre que era de noche cuando llegaron, la costa resplandecía con numerosas luces. Pareciera que hubieran llegado a una gran ciudad portuaria  iluminada por las diferentes edificaciones.

Por la mañana subieron a la cubierta del barco, vieron las montañas verdes con algunos ranchitos, eran las lucecitas que vieron de noche. Las mujeres sollozaban y se preguntaban a donde hemos llegado?

Después de dos días, en el barco, los contaron bajo un sol abrasador, y mis padres sin hablar ni una papa de español los bajaron al muelle. De acuerdo a los archivos tanto mis abuelos como mis padres llegaron como inmigrantes sin nacionalidad, ya que no tenían papeles. Así mismo, como nota curiosa, en el viaje iban 63 huérfanos de diferentes países de la Europa del Este.

Luego los trajeron a Caracas y los dejaron pernoctar varios días en unas barracas en Sarria. Estas barracas existieron por mucho tiempo, ya que de niño visitaba a mi tío Ivo (Ivitza), que tenía una tipografía exactamente en frente de estas. Esta tipografía luego la mudaron cerca del Nuevo Circo, se llamaba “Slowo”, que en ruso o en la ex Yugoslavia significa: “palabra”. Papá me decía que el galpón de arriba era para los hombres, y los dos galpones de abajo eran para las mujeres y niños.

Después de varios días llegaron unos funcionarios y les dieron 10 dólares a cada uno y un papel de identificación y así comenzaron de la nada, habían perdido todo y desde el primer día fueron llamados “musiu”.

El caso de mi querida suegra fue bastante diferente, ya que tenía familia en Venezuela. Ella, su hermana y su madre Clarita Behrens que era Venezolana, nacida en Caracas, salieron el 15 de Agosto de 1946 de Hamburgo en un jeep militar Británico para llegar al puerto de Amberes en  Bélgica. El cónsul Venezolano, un pequeño Belga antipático, no estaba nada contento con la llegada de esta  valiente dama con sus dos hijas. Después de 3 meses de espera, esta osada y decidida  señora, embarcó con sus jovencitas en el barco llamado Cotica (de bandera Holandesa). La mayoría de los pasajeros eran maestros Holandeses que estaban saliendo para las Antillas Neerlandesas y al puerto de Paramaribo.

Llegaron el 9 de Diciembre de 1946 a La Guaira y en un bote de remos los llevaron al muelle, ya que no había infraestructura para atracar este tipo de barcos.

Ya las estaba esperando la familia Behrens, los mismos que fundaron Laboratorios Behrens, que se dedicaban en ese entonces, al antídoto de serpientes venenosas. En carro subieron por la carretera vieja y llegaron a la calle Mohedano en la Castellana.

Pienso que fue una llegada  menos traumática que la de mis padres.

En referencia al bote de remos, quiero recordar esta interesante canción que sonó en Venezuela en 1972 de la Británica Lulú: “El bote de remos”.

Nosotros llegamos en Julio del 2000 a EEUU con cinco pasaportes azules de siete estrellas, de la República de Venezuela y con una visa de estudiantes por un año.

Definitivamente no salimos huyendo de una post guerra, ni tampoco fuimos forzados a abandonar Venezuela, simplemente nos fuimos por decisión propia.

Ahora después de cumplir una década como inmigrante, todavía siento que todo es temporal y provisorio…ojala que algún día deje de sentirme “musiu” o simplemente acepte que soy un Inmigrante y me acostumbre a la pregunta que siempre me hacen y harán:

“Where are you from?”

No soy de aquí, ni soy de allá

No tengo edad, ni porvenir

Y ser feliz

Es mi color de identidad

Canción que cantó Facundo Cabral en varias oportunidades en la Aula Magna de la UCV después de que Renny Ottolina lo hiciera conocido en Venezuela.

Saludos Yurassicos

YUra

*General Samuel D. Sturgis: oficial Norte-Americano que lucho en la Guerra Americana-Mexicana y la Guerra Civil

 El General Sturgis… Yurassiclas 13 de Septiembre del 2010.

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8 Responses to El General Sturgis

  1. Silvia says:

    Hola Yura,
    No te imaginas cómo estamos disfrutando tus recuentos. Para añadir a los cuentos de traumas que sufren los inmigrantes comparto la historia de los padres de un amigo nuestro que llegaron a La Guaira pensando que habían atracado en Nueva York…

  2. Juan Francisco Misle says:

    Super entretenida historia familiar, gracias por tomarte el tiempo para compartirla. En lo particular me fascina constatar lo exitoso del camino recorrido por ustedes, desde esa salida brusca, no planificada de tus abuelos y padres hacia un puerto desconocido en otra parte del mundo, sin recursos ni apoyos materiales o afectivos, hasta el día de hoy que conmemoras una década de haber llegado a EE.UU. con tu propia familia, cargado de sueños, ilusiones, y aprensiones. Como para quitarse el sombrero en muestra de respeto y admiración.

    Slds

    jfm

  3. Claudia Hartung says:

    Hola Jura, me encantó este recuento de inmigración. Si bien mía padres ambos tenían familia en Venezuela. Motivada por ese sentimiento de inmigrante “musiu” aquí en España del cul no logró despojarme y que después de seis años sigo añorando el terruño me dedique a investigar un poco la historia de mi familia y descubrí que desde 1735 desciendo de unos inmigrantes empedernidos! Españoles los primeros mezclados con nativos indígenas y luego alemán igual al revisar. Se mudaron varias veces entre Venezuela, Colombia, Estados Unidos y Alemania motivados siempre en búsqueda de un futuro mejor. A veces pienso que si bien había sentientos de Heimweh también se mezclan el Fernweh . Con la ventaja de que hoy en día las distancias se han acortado debido a la velocidad de los transportes y la telecomunicaciones . Encontré entre las cartas que solían escribiese de un continente a otro los reportes de que en oportunidades la carta había llegado después de que la persona falleciera . Y algunos se fueron ya nunca volvieron a tener contacto con sus familias! Alemos no hay constancia de ello.

  4. Yilva Kalmanson says:

    He disfrutado mucho de este blog y de los otros que has publicado. Me he reido mucho con lo de la palabrita “musiu”. Me he recordado de muchos episodios en Venezuela. A mi y a mi madre nos llamaban “la gallegas”, por ser de procedencia española.
    Pienso que lo que dices al final es una manera inteligente de ver la vida. Al final de la jornada, que importa. Aquí o allá, lo que importa es sentirte bien y disfrutar de lo que tienes ahora. Una evaluación global de la vida es muy importante, al igual que nuestro nivel de ánimo hacia la adaptación general y sin basarnos en convicciones locales e impuestas por otros. Gracias por compartir.

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