La Desmaterialización

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Estimados @amigos

El cuatro de agosto de este año 2010, leí la noticia: Brokers venezolanos habrían contactado a bancos chinos en Panamá para venderles Bonos de la deuda externa sustraídos del BCV.

Inmediatamente sonaron las alarmas de los molinos de mi mente. Amigos que canción tan buena, se recuerdan.. “The windmills of your mind”, hay canciones que nunca te abandonan, son como hipnóticas, la versión instrumental de Henry Mancini es realmente extraordinaria.

Estas alarmas me llevaron a recordar diferentes épocas de mi carrera en donde tuve que trabajar con estos bonos,  papeles o como llaman algunos certificados de deuda.

Tuve la suerte de sudar la gota gorda bastantes años en multinacionales. Siempre fui un Sargento, claro está comencé como soldado, luego fui cabo y aunque a veces tuve las responsabilidades, tareas y situaciones de un Mariscal de Campo, en promedio creo que fui un buen sargento, casi tan bueno como  el recordado Sargento García ♫ ♪ En su corcel cuando sale la luna aparece el bravo Zorro. Por cierto de niño veía esta maravillosa y esplendida  serie de tv con dos hermanos, uno de nombre Arno, está  viviendo en Tampa Florida y su hermano Andresito un  tremendo baterista, el cual está en Vigo, España. Era tan importante para nosotros el Zorro, que todos los sábados a las 6:30 pm,  prendíamos religiosamente una vela en honor a este gran espadachín, Don Diego de la Vega.

El bravo Zorro nunca apareció en mis oficinas, pero si aparecieron de vez en cuando algunos piratas.

También por esos años había otros sargentos más famosos que yo, se recuerdan del sargento Full Chola, el sargento Chip Saunders de la serie Combate, el sargento Papafrita de Radio Rochela y en especial el Sargento Preston de la policía montada del Yukón. Canadá.

Sudar la gota gorda como sargento en las  multinacionales, fue una experiencia enriquecedora y comentar sobre  mis jefes que avanzaron conmigo en estas batallas, es para escribir un libro. Venezuela siempre fue para los expatriados una medallita de oro, una recompensa a su sacrificada labor en países pobres y complicados. Esta ha sido la razón de haber trabajado en equipos con gente muy valiosa. Claro está cada vez que nos imponían un extranjero nuestro primer pensamiento era: Y este? Como será este  Guevon…, pero la gran mayoría y sobre todo los Latinos aportaban mucho, engrandecían nuestro trabajo. Los comités que se formaban, en mi área como los de Tesorería, Finanzas o Crédito, llegaban a ser exquisitos. A pesar de todos mis intentos siempre hubo ese lindero entre nosotros (los Latinos) y el viejo continente.

A veces, se cumplía nuestra pesadilla, y llegaba el Rey de los Guevones .Hubo un guevon, perdón un pirata Ingles de apellido Lord, que abordó a la empresa y una de sus primeras ordenes fue en que el idioma oficial fuera el Inglés, la compañía funcionó a pesar de que parte del generalato y tropa oficial apenas balbuceábamos el Inglés.

Fue en uno de estos comités que surgió el tema de los Bonos de exportación.

Los Bonos o títulos de exportación eran papeles emitidos por el Estado Venezolano, la mayoría  los adquiríamos a través de la Bolsa de Valores.

Los bonos eran físicos y libremente negociables. Estos papeles se utilizaban para pagar algunos tipos de impuesto. Solo se podía pagar con estos bonos en una taquilla especial en el Banco Central de Venezuela en la Avenida Urdaneta, específicamente en la taquilla No 11.

En una de esas reuniones mi jefe me pregunta ¿Jorge tu estas seguro que estos Bonos son sólidos? , después surgieron otras dudas y preguntas. Me recuerdo haber sacado los que tenía en la caja fuerte, los revisamos,  todos en papel de seguridad, con los sellos y firmas de ministros, parecían perfectos.

Los que conocen la Bolsa de Valores de Caracas cuando estaba en la Torre Financiera del BCV, en Carmelitas, seguro se acuerdan de los viejos  bonos extranjeros algunos todavía con cupones pegados…colgados como cuadros, cuanta historia había en esas paredes, siempre me quedaba extasiado viendo los de la Rusia del Zar para el proyecto del tren Transiberiano y otros de proyectos de oro y diamantes en minas de África, los bonos hasta tenían dibujos de negros cargando oro.

En fin se crea un comité multidisciplinario  y se contrata a una firma de abogados  para averiguar si se nos colearon algunos bonos falsos en los últimos años.

Resumiendo, después de un año de trabajo interno,  monstruoso,  llegamos a la conclusión que el sistema era inauditable y no hubo forma de verificar nuestras más oscuras sospechas. Que les parece amigos míos? Y estamos hablando de los finales de los 80…Inmediatamente dejamos de hacer estas riesgosas operaciones que quedaron en los molinos de mi mente.

Después en Venezuela  todas las futuras emisiones de bonos y papeles comerciales tanto del sector público y del sector Privado se desmaterializaron.

No quiero entrar en temas profundos de altas finanzas ya que mi molino se está moviendo nuevamente recordando esa canción de tanta energía, el himno al capitalismo del 85 “Material Girl “de Madonna, pero en términos sencillos, la desmaterialización, significa que los bonos no existen en forma física como tal, sino que se conservan en archivos virtuales bajo la custodia y administración de una empresa financiera  o caja de valores.

Unos años después cuando mi trapiche ya había molido parte de mis recuerdos de estos bonos,  recibo una orden de la empresa de hacer un proyecto para ir al mercado de capitales con una emisión de papeles comerciales.

Ustedes no se imaginan lo bien que fue recibida esta noticia a principios de los 90. Era tal el apetito de papeles de renta que había en Venezuela,  que los bancos a través de sus casas de bolsas  nos ofrecieron hacer la emisión,  gratis.

Como buen sargento procedí a cumplir la orden, nunca preguntaba para qué? estaba consciente de que no necesitábamos nuevo endeudamiento y tampoco era cuestión de un swap. El sargento siempre ejecuta, no pregunta y además nunca te dan  la fotografía completa. Preparé un bonito proyecto con unas transparencias las cuales presente a la Junta Directiva, a los minutos aparecieron las caras largas,  parte del plan maestro de la Directiva era ir al mercado y emitir papeles físicos con la marca y logo de la empresa, magnífica idea de mercadeo….pero ya estábamos desmaterializados. La emisión nunca se dio..

Y aquí estoy, recordando esa desmaterialización que me agarro, de un Télex, pase a un sistema Swift, después al Fax,  luego mi secretaria se evaporó y se convirtió en una realidad virtual. Pero la verdadera desmaterialización es la que está viviendo Venezuela hoy en día.

Ahora aquí, en Boca, soy  Capitán de Kayak, rango que me otorgó mi Brigadier Betzy cuando me amotine en 1998. Nunca seré el mismo Sargento de mis años mozos, pero una de las satisfacciones que me queda es no haber recibido órdenes de un Teniente Coronel ni tener que recibirlas, y lo más importante seguir siendo miembro  hasta la muerte del Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Amigos, como se despedía Gustavo Cerati en los conciertos de Soda Stereo…Gracias Totales

Un gran saludo YUrassico

YUra

Nota: e-mail autorizado por la Comisión Yurassicla.

La Desmaterialización. Yurassiclas .  06 de Agosto de 2010

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