La Negociación y el Jamón de Navidad

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Estimados @migos

♫You never give me your money

You only give me your funny paper

And in the middle of negotiations

You break down♪

Esta lírica escrita por Lennon/McCartney en 1969 que aparece en el  álbum “Abbey Road”  grabada a solo unos meses de la disolución de los Beatles , “trastea”  la trama de la negociación y la desconfianza,  menos mal que no hurga el tema de la improvisación al cual le tengo bastante aprensión.

Como Rockero, la espontaneidad al interpretar una pieza musical, es difícil, es un arte, que le dejo a mis amigos Jazzzistas o mejor aún a nuestra admirada pianista Gabriela Montero,  pero yo jamás utilizaría la improvisación en una negociación.

Aunque cada vez que negocio algo, con mi querida esposa, siempre tengo la última palabra: “si mi amor”; no fue así cuando me tocó  participar en las discusiones del contrato colectivo con los temibles sindicatos.

Nuestro comité contaba  con varios veteranos, así y todo, se contrataban asesores que nos entrenaban. Definíamos el “resultado perfecto”, analizábamos nuestras fortalezas y debilidades y sobre todo se fijaba la ventana del tiempo, como ese CD que tengo  “A Window in Time” en donde  gracias a la remasterización se puede escuchar al propio  Sergey Rachmaninov, interpretando la famosa obra: “Canción sin palabras para Piano”.

En esa época “ochentosa” cuando por la radio sonaba esa pegajosa melodía de Yordano: “Vivir en Caracas”:

♫Cuenta, cuenta la leyenda

Que antes todo, era mejor

Cuenta la leyenda.

Que se le podía caminar

Y de vez en cuando, mirar al cielo y respirar♪.

Llegaba yo, todo inocentón, motivado a mi primera “mesa de diálogo”, con mi carpeta bajo el brazo, listo con mis números bien balanceados en el Debe y el Haber.

Pasaron solo unos minutos cuando se me erizó el pelo, me encontré dentro de un violento discurso y mis expectativas se extrapolaron, la comunicación se estranguló y sentí alarma porque nuestra negociación diplomática  parecía escaparse por la ventana. Mi mayor “shock”  fue escuchar  ese lenguaje que utilizaban los del sindicato, y que en casa de mis padres rehuíamos. No es que dijeran “camaradas” pero se identificaban como “compañeros”. Lanzaban términos como: proletariado, injusticia, burguesía, opresión, y del amor revolucionario. Salían del debate generalmente con insultos,  a pesar que después nos cruzábamos por los pasillos en la planta.

Siempre me llamó la atención lo bien informados que estaban sobre la compañía. Como nos decían nuestros  asesores: “nunca subestimarlos”.

El proceso continúo a su ritmo, y me pareció sentir algo más de empatía por parte del sindicato hacia mi persona. En una de esas pausas, disfrutando un buenísimo café que nos preparaba Don Giovanni, el dueño del  “Café Vómero” de la Av. Principal de Campo Claro, se me acercó en forma cordial el mismísimo “cacique” del sindicato. El hombre, con su fino bigote se parecía a ese cantante de boleros al que llamaban el “Inquieto Anacobero”, Daniel Santos, y a partir de allí comenzó a funcionar un nuevo canal de comunicación.

Resulta que en algunas reuniones a las cuales yo no asistí, mi equipo se refería a mí como “El Ruso”,  probablemente, esta fue la razón subliminal de que el sindicato me considerara como uno de ellos: un tovarish…un camarada.

Hoy me pregunto: ¿habré sido un simple peón hábilmente jugado por un ajedrecista  en ese complicado tablero de negociación?

El tiempo apremiaba y estábamos a punto  de entrar en esa peligrosa “Zona de Promesas” como el título de esa inspiradora canción de Soda  Stereo… pero el acuerdo no llegaba.

Estando nuestro equipo en una sala de conferencia ubicada en uno de los depósitos en la Zona Industrial II de Valencia, buscando aislamiento y abstracción para así poder planificar con calma el próximo encuentro con el sindicato;  medio adormecido, abrí la ventana. De inmediato entraron algunos “Aedes aegypti” y  el poco sol que quedaba me pegó la cara; tomando una profunda bocanada de ese aire caliente Carabobeño, una idea se me oxigenó, y dije: “por qué no damos una ñapa.”

Debido a la cercanía de las fiestas decembrinas se nos ocurrió ofrecer un Jamón Plumrose de esos  recubiertos de caramelo y piña que venían en un estuche navideño.

Planteamos este valor añadido a la gerencia  y para mi sorpresa tanto le gustó  la idea  al presidente que decidieron entregar ese delicioso manjar a todos los  empleados de la compañía, yo me sentí un poco como el: “Working Class Hero”, tema de esa sensible canción del álbum de John Lennon/ Plastic Ono Band.

Y así es,  no solo llegamos a firmar el nuevo contrato colectivo, si no también recibimos un magnifico jamón navideño que ocupó por varios años un lugar importante en nuestras cenas de Noche Buena.

Ahora que se acerca la navidad,  viendo toda esta improvisación en las negociaciones entre el gobierno y la oposición  en Caracas y que ahora parece estar en el limbo. Lo único que deseo, amigos míos, es que nuestros representantes de la resistencia no negocien ofreciendo “impunidad”,  ya sabemos que luego se convertirá en una amnistía general con un indulto a todos esos criminales del régimen.

Y después de unir dos negociaciones con un jamón navideño, solo nos queda despedirnos con un himno a la paz, un “aguinaldo” de John Lennon, que comienza con su guitarra así:

♪A very Merry Xmas and a happy New Year

Let’s hope it’s a good one, without any fear♫

Con todo nuestro afecto de siempre,

Betzy y YUra

Yurassiclas. La Negociación y el Jamón. Diciembre 2016.

Nota: Este cuento fue escrito en Noviembre del 2016 en plenas negociaciones entre el Gobierno y la oposición

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One Response to La Negociación y el Jamón de Navidad

  1. Alexis says:

    Awesome as always! Really enjoyed it!

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