Moneypenny

 
"The thing wrong with Socialism is that you eventually run out of other people’s money." -- Margaret Thatcher

Estimados @amigos

Leyendo varios artículos de prensa sobre la precaria situación financiera en Venezuela, la caída de las reservas internacionales y los nuevos procesos para la adquisición del escaso dólar, me vino a la memoria una entrevista de trabajo que duró exactamente un minuto.

♪Hace mucho tiempo ya,

que se fue y ya no volverá, ♫♪

Así suena en mi cabeza esta versión de Gilbert O ‘Sullivan que cantaban “Los Tres Tristes Tigres” en 1972, pero mi cuento se ubica a principios  de los 90 con una interesante oferta de trabajo en el área de Tesorería en una multinacional británica.

Ya había pasado las tediosas entrevistas con los caciques y el proceso de selección ya estaba en su fase final. Les confieso amigos míos, yo pensaba: ese cargo ya está en mi bolsillo.  En la última reunión me sorprendieron con esta noticia: “Jorge, queremos que viajes a Londres a la casa matriz para una última entrevista.”

A los pocos días me encontraba amarrado en la business class del vuelo de British Airways directo a Heathrow. Después del tercer guiskicito, un poco más relajado,  las oleadas negativas y el fatalismo como el miedo al naufragio me invadieron. Estaba 100 % convencido que la entrevista iba a ser un fracaso y básicamente era por mi terrible y pobre ingles que por cierto hoy en día creo que está peor. Como soy catire se daba por entendido mi dominio de esta difícil lengua anglosajona.

Al llegar al The Kingsley hotel, cerca del British Museum que ofrecía un desayuno de reyes,  el conserje, una atractiva pelirroja me explicó con lujos y detalles como llegar a “la City” ese fantástico distrito financiero lleno de edificios modernos.

La cita estaba pautada para las 8:47, no un cuarto para las nueve, ni para las ocho y pico.

La mañana era gris y húmeda, el metro me dejó  a dos cuadras del alto edificio. Tenía un tembleque incontrolable en las manos, la combinación del frio y la lluvia londinense sin un paraguas no ayudaban a mi estrés.

Como es costumbre mía llegué  con bastante antelación, mi nombre estaba anotado en seguridad y tuve tiempo de “parapetearme” en el ascensor. En el piso 18 al abrirse las puertas mecánicas, me encontré con un ventanal enorme que reflejaba una visión impresionante de la ciudad, paredes de madera y mármol, olor a cuero y a tabaco, pero también a miedo.

La menuda secretaria que en nada se parecía a la inolvidable Moneypenny que admirábamos en las películas de James Bond,  me ubicó en un cómodo sofá cercano a su escritorio.

Exactamente a las 8:46  me llevó a la oficina del jefe. Aquí la vista era todavía más impactante, ver en la profundidad el imperial Támesis  te dejaba sin habla. “Good morning”  exclamé en voz alta con mi mejor pronunciación posible, al fondo, el ejecutivo,  impecablemente vestido con su traje negro de finas  líneas blancas asomándose  unas yuntas doradas, con un gesto tranquilo  me invitó a sentarme en un poltrona frente a su escritorio. Mi vista detectó un monitor “Bloomberg” para seguir las noticias y los mercados financieros, tenía entendido que en Venezuela ya algunos bancos tenían este tipo de tecnología, yo por mi parte, solo lo había visto en las películas de ciencia y ficción..

Exactamente cuando el reloj marcó las 8:47, el ejecutivo se levantó de su silla y nos estrechamos la mano. Con un fuerte acento británico mirándome a los ojos creo haber entendido la siguiente pregunta: “George, cómo definirías tu experiencia laboral en dos palabras?”.  Y yo sin pensarlo dos veces contesté con los dos primeros términos que me pasaron por la mente: “Cash Flow.”

El canoso e importante financiero se levantó lentamente una vez más, me estrechó la mano y me deseó un buen viaje de regreso. La entrevista había concluido, el reloj marcaba las 8:48…solo había transcurrido un minuto.

Moneypenny ocupada sin levantar la vista me despidió con una  sonrisa amable y regrese ese mismo día cabizbajo y meditabundo a Venezuela.

En esa década de los 90 tuve la suerte de trabajar con un flujo de caja positivo, pero también en varias oportunidades sentí el pánico que produce cuando las cuentas están en rojo y ver las cabezas de mis jefes rodar por el patíbulo arrastrándote hacia la guillotina.

Aunque ya el expresidente Clinton se me adelantó con su frase: “Es la economía, estúpido”, lo que me queda decirle a los Ministerios de Planificación y Finanzas de Venezuela al Banco Central y PDVSA “Es el Cash Flow, imbéciles”.

Un saludo YUrassico

YUra

http://yurassiclas.com/

Nota: Al llegar  a Caracas me dieron la buena noticia que el cargo era mío.

 YUrassiclas. October/01/2013

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