Dos poderosas razones

Estimados @amigos

En mi eterna búsqueda de música nueva, hace poco escuché una canción, cuyo titulo y armonía me llamó la  atención. El nombre de la pieza es “Memorias del Olvido” del grupo uruguayo NTVG. Como las siglas sonaban a la policía secreta de Iósif Stalin (NVKD), inmediatamente investigué  y me divirtió saber que las cuatro consonantes significan: NoTeVaGustar. La primera línea resume lo que me pasa cada vez que quiero escribir alguno de mis cuentos. Dice así:

♫Me pasaron tantas cosas

y no me acuerdo de nada♪

Sigue así en la segunda estrofa:

♪No sé cuánto habrá pasado desde cuando te leía♪

Al parecer esta canción fue inspirada en esa gran película “The Reader”, interpretada por la actriz británica Kate Winslet, la que ganó un Oscar por esta obra y en donde aparece en varias escenas completamente desnuda. Antes ya había admirado a Kate desnuda, como en su película: “Revolutionary Road”. Aquí tengo que parar unos segundos y no es para recordarles la Revolucion de Octubre de 1917,  liderada por Lenin y su camarada de armas Iósif Stalin, sino esta poderosa pieza de los Beatles que comienza así:

“You say you want a revolution

Well, you know

We all want to change the world”

Si amigos, “Revolution”  del “White Álbum” que salió a finales de la década de los sesenta. Como nota curiosa, escuchando la canción, la palabra “Revolution” se menciona una  sola vez y fue este el comienzo de John Lennon hacia los movimientos de política y de paz.

Este celuloide en donde Winslet aparece mostrando sus senos bellos y naturales, me llevaron a recordar muchos otros senos que me trajeron impases, sustos y casi catástrofes durante  mi vida.

Nosotros los machos nos agarramos de los senos al nacer, nos obsesionamos con ellos de muchacho, no los perdemos de vista nunca; algunos dicen que los soltamos de viejos pero yo creo que solo la muerte me separará de ellos.

No tuve problemas hasta bachillerato cuando empecé a estudiar los senos y no precisamente en biología sino en geometría. En el mismo instante en que el profesor con su tiza sobre el pizarrón verde trazó en el eje de las X y las Y la curva del seno, comprendí que ahora si estaba en aguas turbulentas y que estos senos no me iban a gustar para nada. Me recuerdo del y=cosx y claro esta de y=tan x.

Luego en la universidad bajo un enorme samán, estos senos se complicaron aun más cuando me tocó Calculo I con sus derivadas de senos y cosenos.

Un episodio serio que me tocó vivir con los senos fue con la  secretaria del departamento de Crédito y Cobranzas cuando apenas tenía 21 años. Empecé a trabajar de cobrador en una corporación  química norteamericana. Era una empresa muy particular, siempre se sentía amor en el ambiente y aunque todavía no teníamos el “hilo musical” en el área de trabajo, juro que escuchaba por el pasillo esa canción de John Paul Young “Love is in the Air” (1978).

Recuerdo que todo el mobiliario era de los 60, igual a la serie de televisión “Mad Men” y estaba de moda la canción  “Lady Love” (1978) de Lou Rawls con esa voz gruesa y profunda.

La secretaria del departamento era una mujer madura, seria y profesional. Me ayudó mucho en esa fase inicial de mi primer trabajo con palto. Ella tenía  unos  senos provocativos talla XL, adornados siempre por un collar de perlas finas metido entre sus pechos y en las mañanas cariñosamente me arreglaba la corbata mientras yo fantaseaba que los botones de su blusa saltaban alegremente por el aire, pudiendo así disfrutar de una buena ojeada de sus dos poderosas razones. Un lunes mientras esperábamos la nueva fotocopiadora Xerox que prometía sesenta copias por minuto, mi jefe, el gerente de crédito, me gira instrucciones para que despida a la secretaria, indicándome que será un importante y buen aprendizaje para mi carrera. Esa tarde acongojado compré un libro en la Plaza Venezuela sobre manejo de personal y practiqué ante el espejo el injusto despido esperando la  fatídica fecha.

Esta llegó un viernes a las 5:00 pm. Me llené de valor y le anuncio a la secretaria la razón de nuestra reunión. Ella comienza a respirar agitadamente, se levanta de su silla pegando un horroso grito arrancándose su collar de perlas finas.  Mi fantasía se convierte en realidad, los botones de su blusa revientan sobre su agitado busto, dejando a la vista sus extraordinarios senos. Trato de acercarme para calmarla, pero me resbalo y caigo golpeándome la cabeza. Un barrilito lleno de lápices “Mongol 2 “sale disparado contra la puerta y yo allí, inmóvil, hipnotizado con la visión de estos invitadores senos. La  furiosa secretaria sale corriendo llorando por el pasillo. A todo esto me preguntaba que había hecho mal, después de todo seguí al pie de la letra las instrucciones del bendito libro.

Pensé que yo iba a ser el próximo en ser botado,  pero para mi sorpresa más bien recibí un gran apoyo de todo el staff y del grupo de estas solidarias compañeras “las secretarias”.

Resulta que mi jefe tenía amores con su asistente de crédito y la secretaria haciendo la relación de sus gastos descubrió un error  en el último viaje de cobranzas al Caribe: aparecía un solo número de habitación. A partir de allí todos se enteraron sobre la infidelidad de mi jefe con su asistente “Rosibel”. Todos sabían…menos yo.

Un mes después al que si botaron fue a mi jefe y al gerente de operaciones.  Estos dos imbéciles se agarraron a golpes  en la oficina por causa de los senos de  “Rosibel”. Allí todos tuvimos que intervenir para separarlos. Salí bastante magullado, un golpe me dejó un diente suelto, que todavía esta así para recordarme el riesgo de quedar prendado a otros senos. En este tumulto  hasta hubo un par de desmayos por parte de las eficientes operadoras del Télex.

Si, amigos míos, así fue mi primera experiencia con senos en la oficina y aunque estos no los pude agarrar, si agarré la oportunidad de tomar las riendas y responsabilidades del departamento de crédito y cobranzas acelerando así por la autopista mi camino hacia arriba por el “Corporate Ladder” como dicen los americanos.

Por estos lares, en Boca Raton, también he tenido mis percances con los senos.

No hace poco en una fría mañana aquí en Florida, durante una importante entrevista, mis ojos quedaron subyugados a los pechos de la desconocida entrevistadora. El roció de la mañana le había endurecido los pezones en tal forma que estos no pasaban desapercibidos. Con mi mejor intención desviaba mi mirada hacia la bandera americana y al cuadro del presidente de los EEUU pero  tenia poca colaboración de mis ojos y claro esta la funcionaria se dio cuenta o mejor dicho me “cacho”.

Hubo un momento de silencio, me sonrojé y me sentí muy incomodo por mi inadecuada conducta. Así y todo la funcionaria aprobó mis documentos, aunque sigo con la duda si ella se sintió irrespetada por mi intensa mirada. Queridas lectoras ¿ustedes que opinan?

Quiero  aclarar que siempre le he sido fiel a los senos de mí querida esposa. Me ha tocado ver pocos amigos que se han vuelto locos por senos más jóvenes. Las estadísticas en mi círculo de amistades es sorprendentemente alta en fidelidad, ya que mis amigos se mantienen agarrados a los mismos senos. Realmente solo uno de mis compañeros persiguió a unos senos más frescos, creando un gran problema, ya que siempre terminan en el juego “tus amigos, mis amigos”, y su esposa era y quedó siendo una gran amiga mia. Él nunca me lo perdono.

Para terminar esta “senografía” perdón historia, solo me falta contarles un incidente mas ligero el cual ocurrió hace poco en una cena “Gourmet” en casa de unos amigos. 

Resulta que escucho a las chicas, léase esposas,  comentar que solo faltaba por llegar la señora Búlgara con su esposo, pareja que yo no conocía.

Esta por fin llegó un poco mas tarde, la señora en un vestido azul tipo “Mónica Lewinsky”, con un tremendo escote que hasta llegue a precisar las oscuras y misteriosas aureolas con mi  ingenua mirada.

Ante ese voluptuoso imán, quise aprovechar y lucirme en la conversación con ella, utilizando algunas palabras en búlgaro que aprendí de mis padres, ya que es una lengua eslava y tiene  palabras comunes con el ruso. La señora Búlgara ponía cara de desconcertada aunque me ponía  mucha atención cuando intercalaba estas palabras búlgaras en nuestra charla. Resultó ser muy agradable y solo un pellizco de mi  pareja logró despegarme de la simpática búlgara.

Ya camino a casa le comento a mi querida esposa que la señora Búlgara quedó encantada y sorprendida por mis conocimientos de este idioma macedonio.

Mi esposa no pudo contener las carcajadas y todavía hasta el día de hoy se ríe de mi inocentada. Resulta que la señora no era búlgara sino que en el círculo de nuestras recatadas esposas  la llamaban la “Vulgara” por el uso de sus exagerados escotes.

Quien entiende a las mujeres?

Un saludo YUrassico

YUra.

Dos poderosas razones…….YUrassiclas. Febrero 2012

Para poder disfrutar la música deben hacer nuevamente click en : “Watch on YouTube”

 

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One Response to Dos poderosas razones

  1. Juan Francisco Misle says:

    Mira que nos has hecho reir Capitán!…..Más de uno entre tus amigos se estará identificando con este post, y las chicas tomando debida nota……qué se le hace Yura, esa carga genética que nos impulsa a fijarnos en las lolas de las mujeres (y mira que vale la pena especificar el género ahora que hasta los hombres se hacen nalgas postizas y pectorales) se viene acumulando desde hace 2.5 millones de años, de modo tal que los hombres podemos considerarnos “blameless” por el sambenito del que seguimos siendo víctimas inocentes que nos obliga instintivamente a posar nuestras miradas sobre esas protuberancias….

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