La Negociación y el Jamón de Navidad

Image result for plumrose fotos jamon navidadLa Negociación y el Jamón de Navidad

Estimados @migos

♫You never give me your money

You only give me your funny paper

And in the middle of negotiations

You break down♪

Esta lírica escrita por Lennon/McCartney en 1969 que aparece en el  álbum “Abbey Road”  grabada a solo unos meses de la disolución de los Beatles , “trastea”  la trama de la negociación y la desconfianza,  menos mal que no hurga el tema de la improvisación al cual le tengo bastante aprensión.

Como Rockero, la espontaneidad al interpretar una pieza musical, es difícil, es un arte, que le dejo a mis amigos Jazzzistas o mejor aún a nuestra admirada pianista Gabriela Montero,  pero yo jamás utilizaría la improvisación en una negociación.

Aunque cada vez que negocio algo, con mi querida esposa, siempre tengo la última palabra: “si mi amor”; no fue así cuando me tocó  participar en las discusiones del contrato colectivo con los temibles sindicatos.

Nuestro comité contaba  con varios veteranos, así y todo, se contrataban asesores que nos entrenaban. Definíamos el “resultado perfecto”, analizábamos nuestras fortalezas y debilidades y sobre todo se fijaba la ventana del tiempo, como ese CD que tengo  “A Window in Time” en donde  gracias a la remasterización se puede escuchar al propio  Sergey Rachmaninov, interpretando la famosa obra: “Canción sin palabras para Piano”.

En esa época “ochentosa” cuando por la radio sonaba esa pegajosa melodía de Yordano: “Vivir en Caracas”:

♫Cuenta, cuenta la leyenda

Que antes todo, era mejor

Cuenta la leyenda.

Que se le podía caminar

Y de vez en cuando, mirar al cielo y respirar♪.

Llegaba yo, todo inocentón, motivado a mi primera “mesa de diálogo”, con mi carpeta bajo el brazo, listo con mis números bien balanceados en el Debe y el Haber.

Pasaron solo unos minutos cuando se me erizó el pelo, me encontré dentro de un violento discurso y mis expectativas se extrapolaron, la comunicación se estranguló y sentí alarma porque nuestra negociación diplomática  parecía escaparse por la ventana. Mi mayor “shock”  fue escuchar  ese lenguaje que utilizaban los del sindicato, y que en casa de mis padres rehuíamos. No es que dijeran “camaradas” pero se identificaban como “compañeros”. Lanzaban términos como: proletariado, injusticia, burguesía, opresión, y del amor revolucionario. Salían del debate generalmente con insultos,  a pesar que después nos cruzábamos por los pasillos en la planta.

Siempre me llamó la atención lo bien informados que estaban sobre la compañía. Como nos decían nuestros  asesores: “nunca subestimarlos”.

El proceso continúo a su ritmo, y me pareció sentir algo más de empatía por parte del sindicato hacia mi persona. En una de esas pausas, disfrutando un buenísimo café que nos preparaba Don Giovanni, el dueño del  “Café Vómero” de la Av. Principal de Campo Claro, se me acercó en forma cordial el mismísimo “cacique” del sindicato. El hombre, con su fino bigote se parecía a ese cantante de boleros al que llamaban el “Inquieto Anacobero”, Daniel Santos, y a partir de allí comenzó a funcionar un nuevo canal de comunicación.

Resulta que en algunas reuniones a las cuales yo no asistí, mi equipo se refería a mí como “El Ruso”,  probablemente, esta fue la razón subliminal de que el sindicato me considerara como uno de ellos: un tovarish…un camarada.

Hoy me pregunto: ¿habré sido un simple peón hábilmente jugado por un ajedrecista  en ese complicado tablero de negociación?

El tiempo apremiaba y estábamos a punto  de entrar en esa peligrosa “Zona de Promesas” como el título de esa inspiradora canción de Soda  Stereo… pero el acuerdo no llegaba.

Estando nuestro equipo en una sala de conferencia ubicada en uno de los depósitos en la Zona Industrial II de Valencia, buscando aislamiento y abstracción para así poder planificar con calma el próximo encuentro con el sindicato;  medio adormecido, abrí la ventana. De inmediato entraron algunos “Aedes aegypti” y  el poco sol que quedaba me pegó la cara; tomando una profunda bocanada de ese aire caliente Carabobeño, una idea se me oxigenó, y dije: “por qué no damos una ñapa.”

Debido a la cercanía de las fiestas decembrinas se nos ocurrió ofrecer un Jamón Plumrose de esos  recubiertos de caramelo y piña que venían en un estuche navideño.

Planteamos este valor añadido a la gerencia  y para mi sorpresa tanto le gustó  la idea  al presidente que decidieron entregar ese delicioso manjar a todos los  empleados de la compañía, yo me sentí un poco como el: “Working Class Hero”, tema de esa sensible canción del álbum de John Lennon/ Plastic Ono Band.

Y así es,  no solo llegamos a firmar el nuevo contrato colectivo, si no también recibimos un magnifico jamón navideño que ocupó por varios años un lugar importante en nuestras cenas de Noche Buena.

Ahora que se acerca la navidad,  viendo toda esta improvisación en las negociaciones entre el gobierno y la oposición  en Caracas y que ahora parece estar en el limbo. Lo único que deseo, amigos míos, es que nuestros representantes de la resistencia no negocien ofreciendo “impunidad”,  ya sabemos que luego se convertirá en una amnistía general con un indulto a todos esos criminales del régimen.

Y después de unir dos negociaciones con un jamón navideño, solo nos queda despedirnos con un himno a la paz, un “aguinaldo” de John Lennon, que comienza con su guitarra así:

♪A very Merry Xmas and a happy New Year

Let’s hope it’s a good one, without any fear♫

Con todo nuestro afecto de siempre,

Betzy y YUra

Yurassiclas. La Negociación y el Jamón. Diciembre 2016.

Nota: Este cuento fue escrito en Noviembre del 2016 en plenas negociaciones entre el Gobierno y la oposición

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El Memorándum

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El Memorándum

Estimados amigos

♫La presente notifica

A quien pueda interesar♪…así comienza esta canción del cubano Willy Chirinos: “Memorándum para un tirano”, que escuché por primera vez al poco tiempo de llegar a los EEUU. La melodía comienza con un ritmo que recuerda a Venezuela, y hasta parece sonar las notas de un cuatro al estilo Vytas Brenner.  Pero luego entra la trompeta tropical con ese son y sazón, que como buen Rockero me cuesta apreciar.

A la letra no le paré, más bien la rechacé, nunca he sido fanático de cantos de protesta, e inmediatamente la clasifiqué mentalmente en mi listado de “Música para no volver a escuchar”.

Pero queriendo escribir este “memorándum”, me recordé del nombre de esa pieza,  volviéndola a desenterrar  y esta vez prestándole atención.

A pesar de que fue compuesta a principios de los 2000 en honor a Cuba, pareciera estar dedicada a la Venezuela 2016 de ahora, donde todo indica que ha tocado fondo y  difícil pensar que pueda haber más humillación.

Pero no voy a escribir de política ni de temas socio-económicos, solo quiero escribir un simple memorándum a mis amigos.

Los memorándum han sido siempre parte de mi vida profesional, los recibía a montón, los pegaban a las carteleras con cuatro chinches, también habían variaciones como los: circulares, memos, notificaciones y recordatorios, pero el memorándum era el rey, como esa famosa canción mexicana: ♪Sigo siendo el rey. Algunos solicitaban que los memorándum fueran firmados como señal de haberlos leído, en otras palabras querían un “acuse de recibo”. Al pasar los años y subiendo por la escalera corporativa, me encontré yo dictando estos memorándum. Escribí muchísimos, era una forma sencilla de arreglar un problema en potencia.

Como dice Joaquín Sabina: “ Me gustan las metáforas, me gusta su magia, el palabrerío, las interminables páginas y el remolino de imágenes que puede quedar condensado en una sola frase”.

Lamentablemente, no se escribir así y  tuvieron que calarse este memorándum, que no pude armar en una sola frase.

Todos saben que escribir no es fácil y hasta la simple tarea de anexar un artículo interesante para compartirlo, quita tiempo.

Lo que quiero decirles amigos míos en este memorándum, es que por medio de la presente, me disculpan si no he dado algún comentario a sus interesantes escritos o peor aún no haberles dado un acuse de recibo.

Reciban un saludo YUrassico

YUra

YUrassiclas Septiembre 2016

Nota: Aquí la canción del Sr. Chirinos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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De Canoche a Müsle

De Canoche a Müsle

 
 

 
Tratando de documentar una difícil excursión al pasado, sobre el médico alemán que llegó a Venezuela por los 1840,  el Dr. Gottfried Knoche o “Canoche” como se le conocía, me topé con Joseph Müsle.
Resulta que mi suegra siempre narraba que de jovencita visitó las ruinas del  laboratorio del Herr Doktor Knoche en el Avila, quedando muy impresionada. De manera que cuando se editó el libro escrito por Hanns Dieter Elschnig (como cosa curiosa tuve el placer de darles clases de guitarra a sus hijos en Caracas ) sobre los antiguos cementerios de extranjeros en Venezuela, me envió desde Alemania una copia de este interesante libro.
Cuál fue mi sorpresa que hojeando el libro (*), no solo me encontré con la tumba de Canoche sino también con la cruz de hierro forjado de Joseph Müsle, uno de los primeros pobladores de la Colonia Tovar e ilustre antepasado de nuestro querido amigo Juan Misle.
Ahhhh…, la Colonia Tovar, que sabroso era visitarla los fines de semana con Betzy (mi eterna novia).
Le llegábamos por diferentes vías y todo dependía si el suegro nos prestaba su Jeep Toyota…me encantaba meterle la mocha. Hay una canción (joropeada) que dice asi:
♪♫Le llegas por el junquito si vas por la capital
Por Aragua es la Victoria la vía que debes tomar
Le entras vía Carayaca disfrutando del camino si vas desde el litoral
Y también por el Jarillo carretera vía San Pedro que más te puedo explicar♪
Según el libro Joseph Müsle llegó en el primer grupo de 392 colonos en Abril de 1843 y por desgracia se registra dentro de las primeras defunciones (27 de Mayo de 1843), probablemente  algún hermano o hijo se encargó de continuar con el linaje de la importante familia Müsle.
Lo interesante es, que buscando testimonios de esas primeras defunciones, no se encuentra absolutamente nada, excepto una cruz de hierro forjada y una parte de una lápida con la inscripción de: Joseph Müsle, lo que nos indica que debe haber sido un personaje importante o líder de este grupo inicial…que no nos sorprende nada.
Visitando el Friedhof , nos sentábamos a descansar debajo de un viejo árbol y cuentan los Tovareños, que este pobre ciprés no produce semillas debido a la lamentable situación del cementerio, yo mas bien creo, que es por ese vandalismo crónico que existe en mi país.
Me despido con Mecano (1986) No es serio este Cementerio:
♪♫Y los muertos aquí lo pasamos muy bien
entre flores de colores
Para dar una vuelta
sin pasar de la puerta
Es que los muertos aquí
es donde tienen que estar♫
 
YUra
YUrassiclas Enero 2016
(*)Nota: Datos tomados del libro: “Cementerios en Venezuela” de Hanns Dieter Elschnig.
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El Milagro

Estimados @amigos

 En nuestra primera cena navideña de este año, estacionando frente a la casa de unos buenos amigos venezolanos, mientras sonaba por las cornetas de mi carro, esta complicada pieza: “It’s a miracle” de Roger Waters que requiere de mucha concentración para poder comprender y apreciarla:

♪♫ Miraculous you call it babe

You ain’t seen nothing yet

They’ve got Pepsi in the Andes

and McDonald’s in Tibet ♪

cuando de repente escucho una algarabía, y solo logro entender:

“es un milagro….es un milagro.”

Resulta, que unos invitados conocidos por su impuntualidad, habían llegado unos segundos antes que nosotros, y los anfitriones, muertos de risa, no salían de su estupor. Solo faltaba para completar esta escena esa tremenda canción de los Darts: Ahora es tarde:

♪♫ No sé cómo pudo ser

no sé qué pudo pasar

que siendo tú toda la vida…♪♫…tan impuntual ..

“Milagro”, la palabra me acompaño durante las exquisitas hallacas de Lulo y su pan de jamón.

Ahora, amigos míos, tengo que reconocer que más milagroso resultó ver la ciudad de Hamburgo en 1976, caminando por la “Reeperbahn”, ese sector rojo, no rojo rojito, sino rojo de letreros eróticos, lugares oscuros con sótanos llenos de humo de cigarrillo y olor a cerveza, en donde al fondo se escuchaba una banda con la famosa y energética melodía de los Beatles: ♪Komn gib mir Deine Hand♫ (I wanna hold your hand). Seguro que en honor a este grupo que durante 1960 al 63 practicó y dio conciertos en las “kneipen” (bares) de esa misma zona. Más que sentir ese ambiente sexual y de bonche lo que se percibía era una ciudad pujante y vibrante que te envolvía.

Igual, en 1990, en Berlín, justo después de la caída del muro, me sorprendió ver las ruinas o lo poco que quedó de la iglesia luterana “Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche”, después de los bombardeos de la II guerra mundial, ahora rodeada de enormes y modernos edificios. Un contraste realmente milagroso.

Estos escombros, representan un símbolo de metamorfosis, en una ciudad que después de una difícil reunificación volvería ser la capital de Alemania.

Y de repente: ♫ Como quien se vuelve loco, y confunde su pasado y su presente♪ como bien lo expresa Aldemaro Romero en su magnífica composición: “De repente,” siempre me ha llamado la atención de como lograron esta ruptura con el pasado y transformar en tan corto tiempo un país destruido, en lo que se conoce en todo el mundo como el Milagro Alemán.

Aunque nos consideramos agnósticos y no creemos en “Milagros”, estos diferentes recuerdos de las vacaciones por esa Alemania “caminaron los caminos de mi mente, le quitaron las arrugas a mi frente y sembraron la sonrisa en mi dolor”* anhelando que este milagro llegue a suceder en nuestra recordada y amada Venezuela.

Y con este cuento lleno de milagros, queridos amigos, solo nos queda desearles una muy feliz Navidad y un próspero año 2016.

 Betzy y YUra

 Letra de De repente ( Aldemaro Romero )

 Yurassiclas Diciembre 2015

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El Cul de Sac

<a href=”#”><img src=”http://yurassiclas.com/Musica Yurassicla/2015/07/image-7842005-12184449-14346630440003.jpg”>

♪♫Wake up now, this is the time you’ve waited for

You’re just a natural fact, another cul de sac♫

Esta es la lírica de una extraordinaria canción “Cul de Sac” (1980) del grupo británico Génesis, que aparece en el álbum “Duke” y de acuerdo a los “Genesianos” o amantes de esta agrupación, fue uno de sus mejores discos. A mí, sin embargo, me inspiró para compartir esta insólita vivencia.

Cuando llegamos a los EEUU, hace más de una década e iniciamos la búsqueda de una vivienda, los realtors o corredores del sector inmobiliario glorificaban la ventaja de vivir en un “cul de sac”.

Para ser honesto, en ese entonces, no sabía lo que era un “cul de sac”. Sonaba bastante “afrancesado”, pero en boca de los vendedores latinos, con su peculiar pronunciación parecía más bien una grosería y hasta deseché la idea de ver casas en el “cul de sac”.

Sorprendentemente, nuestra casa en Caracas, estaba ubicada en una calle ciega, léase “cul de sac”, aquí amigos no puedo dejar de mencionar ese exitazo del setenta, un tema que estaba incluido en un álbum que de verdad hizo historia “ Deja Vu” de Crosby, Stills, Nash & Young. La canción en cuestión: “Our House”

♪Our house is a very, very fine house

with two cats in the yard, life used to be so hard,

Now everything is easy cause of you and our la, la, la♫

Vivir en el “cul de sac”, no solo tenía sus ventajas sino también sus desventajas. Éramos los últimos en recibir la poca agua que mandaba Hidrocapital a la calle Santa Inés y para colmo cuando algún vecino se estacionaba mal, el camión del aseo no podía pasar por el callejón y se quedaba ese pocotón de basura para la próxima semana.

El día a día era siempre intenso en nuestra exaltada capital, no como en el utópico pueblo de Boca Ratón donde más bien la vida transcurre plácidamente. Pero este fin de semana sucedió lo inaudito que sacudió las bases, los pilares de nuestra serena existencia.

Para hacer un cuento largo…corto, esta fue la carta explicativa que envié a la junta de condominio (Home Owners Association):

Atn: Community Association Manager

I wanted to bring some disturbing news to your attention:

On Saturday afternoon October 25th, on Sea Lane, we were disturbed by a group of 10-15 kids aged 11-14 years old playing baseball in our Cul-de-sac. It seems like there was a party at a house on our street; I assume at # 007 (You can check it with the gate).

We understand that boys will be boys, and had no problem when the kids came into the yard, and retrieved their ball. They became an issue once they struck our garage door with the ball, sat on our parked cars, and verbally abused us when we asked them to move up the street by the house where the party was.

The boys responded to our request with vulgar language, were very aggressive, and threw trash and other items at my wife, and our house. This same group cursed and flashed the middle finger at our neighbor when they echoed our requests to move. They responded by charging several times our house, taking off their shirts, screaming, and threatening us. The situation became uncontrollably and there was no adult on sight any time. This is the second year in a row we have dealt with these unruly minors. This is not the type of environment that we expect at the Riberas.

We were threatened enough that we should have called the police. We don’t want to involve the police, and expect that the Board of Directors of the Riberas can handle this situation to ensure it does not happen again.

Solo me faltó mencionar en esta acusadora nota, que mi querida esposa salió varias veces como “Sheena de la Selva” enfrentándose a los muchachos. Se acuerdan amigos, esa TV serie que veíamos en blanco y negro, la protagonista una bellísima rubia que tenía la capacidad de comunicarse con los animales salvajes y era experta en la lucha con cuchillos, lanzas, arcos y armas de todo tipo. Sheena, perdón Betzy, resistió muy bien los ataques y no me dejó salir de la casa para evitar que yo fuera noticia en la sección de sucesos del canal 25 de Miami. Estuve todo el tiempo detrás de la puerta con un palo, una vara, que me traje del pueblo de “Tintorero”, cerca de Barquisimeto en el estado Lara, hecho de una madera pesada, solida, llamada “vera” que fácilmente puede partir el cráneo en dos. Menos mal que no salí al Cul de Sac.

Unos días después, más tranquilo, fui a conversar con los padres del cumpleañero de la fiesta. Su primera reacción, fue de sorpresa, en especial de la madre. Muy ofendida, explicó que ellos son cristianos y que sus hijos asisten a un colegio católico. Siempre he pensado que la fe conduce necesariamente al bien y respeto a los que van a la iglesia; así y todo me pareció que no venía al caso si éramos o no religiosos. A pesar de mi sincera explicación de los hechos sentía incredulidad de parte de ellos y comenzó el juego de la versión “de los muchachos” contra la mía.

Ellos varias veces preguntaron cómo iban vestidos los niños para poder identificarlos, pero cada vez que describía un color de pantalón o franela, se quedaban pensativos y negaban con la cabeza. Ni entregándoles la bolsa llena de objetos, con los que atacaron tanto a mi Sheena como a mi casa, los convenció.

Finalmente, ya cansado y escuchando en mi cabeza esta inolvidable canción ♪♫Teach your children well ♪ del mismo álbum ya mencionado, les comenté que tenía grabado en video algunos de los ataques que nos hicieron y que se los estaría enviando por e-mail. El hombre no lo podía creer, palideció, pero como yo ya estoy en un proceso de “Desaprender” y recordando ese cuento del mismo nombre del periodista colombiano Samuel Arango, le concreté así: – “Nos hemos cruzado por lo menos más de 100 veces en esta calle, tú paseando el perro y yo trotando. Cada vez te he saludado, te he dicho los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches y hasta de lo que te vas a morir, pero tú nunca me has respondido”. El vecino cabizbajo y meditabundo, sin mirarme a los ojos, murmuró: – “es que soy sordo”…yeah right. Finalmente me fui en paz a mi Cul de Sac.

Honestamente, amigos míos, si este cristiano me hubiera saludado aunque fuera una sola vez en todos estos años, jamás hubiera presentado esta queja.

Un saludo

YUra

YUrassiclas, Octubre/2014. El Cul de Sac.

 

 

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Moneypenny

 
"The thing wrong with Socialism is that you eventually run out of other people’s money." -- Margaret Thatcher

Estimados @amigos

Leyendo varios artículos de prensa sobre la precaria situación financiera en Venezuela, la caída de las reservas internacionales y los nuevos procesos para la adquisición del escaso dólar, me vino a la memoria una entrevista de trabajo que duró exactamente un minuto.

♪Hace mucho tiempo ya,

que se fue y ya no volverá, ♫♪

Así suena en mi cabeza esta versión de Gilbert O ‘Sullivan que cantaban “Los Tres Tristes Tigres” en 1972, pero mi cuento se ubica a principios  de los 90 con una interesante oferta de trabajo en el área de Tesorería en una multinacional británica.

Ya había pasado las tediosas entrevistas con los caciques y el proceso de selección ya estaba en su fase final. Les confieso amigos míos, yo pensaba: ese cargo ya está en mi bolsillo.  En la última reunión me sorprendieron con esta noticia: “Jorge, queremos que viajes a Londres a la casa matriz para una última entrevista.”

A los pocos días me encontraba amarrado en la business class del vuelo de British Airways directo a Heathrow. Después del tercer guiskicito, un poco más relajado,  las oleadas negativas y el fatalismo como el miedo al naufragio me invadieron. Estaba 100 % convencido que la entrevista iba a ser un fracaso y básicamente era por mi terrible y pobre ingles que por cierto hoy en día creo que está peor. Como soy catire se daba por entendido mi dominio de esta difícil lengua anglosajona.

Al llegar al The Kingsley hotel, cerca del British Museum que ofrecía un desayuno de reyes,  el conserje, una atractiva pelirroja me explicó con lujos y detalles como llegar a “la City” ese fantástico distrito financiero lleno de edificios modernos.

La cita estaba pautada para las 8:47, no un cuarto para las nueve, ni para las ocho y pico.

La mañana era gris y húmeda, el metro me dejó  a dos cuadras del alto edificio. Tenía un tembleque incontrolable en las manos, la combinación del frio y la lluvia londinense sin un paraguas no ayudaban a mi estrés.

Como es costumbre mía llegué  con bastante antelación, mi nombre estaba anotado en seguridad y tuve tiempo de “parapetearme” en el ascensor. En el piso 18 al abrirse las puertas mecánicas, me encontré con un ventanal enorme que reflejaba una visión impresionante de la ciudad, paredes de madera y mármol, olor a cuero y a tabaco, pero también a miedo.

La menuda secretaria que en nada se parecía a la inolvidable Moneypenny que admirábamos en las películas de James Bond,  me ubicó en un cómodo sofá cercano a su escritorio.

Exactamente a las 8:46  me llevó a la oficina del jefe. Aquí la vista era todavía más impactante, ver en la profundidad el imperial Támesis  te dejaba sin habla. “Good morning”  exclamé en voz alta con mi mejor pronunciación posible, al fondo, el ejecutivo,  impecablemente vestido con su traje negro de finas  líneas blancas asomándose  unas yuntas doradas, con un gesto tranquilo  me invitó a sentarme en un poltrona frente a su escritorio. Mi vista detectó un monitor “Bloomberg” para seguir las noticias y los mercados financieros, tenía entendido que en Venezuela ya algunos bancos tenían este tipo de tecnología, yo por mi parte, solo lo había visto en las películas de ciencia y ficción..

Exactamente cuando el reloj marcó las 8:47, el ejecutivo se levantó de su silla y nos estrechamos la mano. Con un fuerte acento británico mirándome a los ojos creo haber entendido la siguiente pregunta: “George, cómo definirías tu experiencia laboral en dos palabras?”.  Y yo sin pensarlo dos veces contesté con los dos primeros términos que me pasaron por la mente: “Cash Flow.”

El canoso e importante financiero se levantó lentamente una vez más, me estrechó la mano y me deseó un buen viaje de regreso. La entrevista había concluido, el reloj marcaba las 8:48…solo había transcurrido un minuto.

Moneypenny ocupada sin levantar la vista me despidió con una  sonrisa amable y regrese ese mismo día cabizbajo y meditabundo a Venezuela.

En esa década de los 90 tuve la suerte de trabajar con un flujo de caja positivo, pero también en varias oportunidades sentí el pánico que produce cuando las cuentas están en rojo y ver las cabezas de mis jefes rodar por el patíbulo arrastrándote hacia la guillotina.

Aunque ya el expresidente Clinton se me adelantó con su frase: “Es la economía, estúpido”, lo que me queda decirle a los Ministerios de Planificación y Finanzas de Venezuela al Banco Central y PDVSA “Es el Cash Flow, imbéciles”.

Un saludo YUrassico

YUra

http://yurassiclas.com/

Nota: Al llegar  a Caracas me dieron la buena noticia que el cargo era mío.

 YUrassiclas. October/01/2013

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La línea roja

 

Patricia van Dalen "Tulipanes" 1995, Caracas.

Patricia van Dalen “Tulipanes”, 1995. Caracas.

La línea roja

El horizonte era una línea gris, las crestas de las olas golpeaban duro sin contemplación al Cabo Codera creando un velo opaco de millones de gotas suspendidas que recordaban a esta mítica canción: “Riders on the Storm” (The Doors-1971).  El viento  soplando de Barlovento con ráfagas de hasta treinta  kilómetros por hora parecía susurrar: “A ver, quien se atreve a zarpar”.

Aclarecía y a pesar de la llovizna fastidiosa, una gran actividad se percibía en los muelles. Un grupito de lancheros estaba dando falsarias predicciones meteorológicas, igual como nuestros analistas políticos. Definitivamente los que se arriesgan a predecir el tiempo o la política, se exponen a equivocarse. El ronroneo y el nauseabundo olor de los motores diésel se mezclaban con  la cacofonía de la radio VHF (very high frecuency) sintonizada en el canal 16, informando sobre las embarcaciones que estaban soltando amarras y de las que ya gallardamente habían iniciado su  navegación hacia una de las islas más paradisiacas y salvajes de mi querida Venezuela: La Tortuga, segunda en tamaño después de la Isla Margarita, ubicada a unas 48 millas náuticas  del puerto de Carenero, estado Miranda.  

Descubierta por Alonso de Ojeda junto a Américo Vespucio en 1499 cuando siguieron la ruta del tercer viaje de Colón, la bautizaron así debido a la gran cantidad de tortugas que rodearon a su carabela. Después sirvió de refugio a los piratas que azotaron la costa caribeña y no fue hasta los 1600 cuando los holandeses empezaron con la explotación de la sal en la zona oriental de esta desértica isla. Por esta razón, cuando fondeábamos en las aguas turquesas de “Cayo Herradura” mi imaginación volaba en expediciones a lo “Indiana Jones” encontrando tesoros escondidos y restos humanos con oxidadas cadenas de los maltratados esclavos de las salinas.

Pero esa mañana las noticias no eran alentadoras. Algunas de las embarcaciones ostentosas como “La Captiva”  del hermano de nuestra bella Irene Sáez, Miss Universo 1981, ya se estaban regresando y otras de menor eslora buscaban  guarecerse en la bahía de Buche con la esperanza de que pronto escampara como dice la canción de Creedence Clearwater Revival: Who’ll Stop the Rain (1970).
♪Clouds of mystery pourin’ confusion on the ground.

Good men through the ages tryin’ to find the sun.

And I wonder still I wonder who’ll stop the rain♫.

Justo, días atrás, en una clase de “Marinería y Maniobras” que dictaba en la  “Asociación Nacional de Marinos Deportivos” comentaba sencillamente que contra el mal tiempo, la defensa es la paciencia, lo mejor era quedarse en puerto.

La asociación  estaba formada por un grupo bien chévere, timoneada por una valerosa “capitana”  Mercedes. Todos éramos adictos al mar como el dicho que dice: La mar es aficionada con unos, y con otros apasionada.

Una de las razones que me motivaron a dar estas clases era combatir mi miedo escénico,  y hasta  “pánico” de pararme frente a un grupo de oyentes y más cuando había damas presentes.

A pesar de haber  acumulado cientos de  presentaciones y exposiciones a lo largo de años de trabajo, darlas siempre me ocasionaban un gran estrés con los consecuentes trastornos gástricos.

Así que aprovechaba mis clases náuticas, en la cual vestía  el inmaculado uniforme blanco que en aquella época todavía inspiraba respeto, mi calzado del mismo tono níveo,  hecho a la medida por una zapatería ubicada en la avenida principal de la Carlota y ensayaba frente a la clase diferentes métodos y ejercicios de relajación para así superar mi fobia.

Para ese entonces fui contratado por un banco holandés.  Resulta que en 1994 se aprobó una nueva ley que permitió la entrada de instituciones foráneas en el protegido sector bancario de Venezuela. Una de mis responsabilidades era dar a conocer, por medio de presentaciones, los sofisticados servicios y productos del banco en el área de “Cash Mangement” y Tesorería.

La primera oficina de este banco fue inaugurada en Caracas por el presidente Rafael Caldera  a la cual asistimos con mucho orgullo. A los asistentes se les obsequió un pequeño cuadro que representaba flores de tulipanes en vividos colores de la prestigiosa artista y pintora venezolana: Patricia van Dalen; uno de los pocos cuadros que nos acompañó en nuestra navegación al auto-exilio.

En esa memorable recepción en las terrazas del banco, con nuestro Ávila a nuestras espaldas, entre diferentes pasa palos, en donde no faltaron los tequeños, salmón, Champagne y distinguidos invitados, tuve un pequeño percance que pudo haber terminado en mi encarcelamiento. Se rompió el cinturón de mi pantalón, si amigos, y aunque este se mantuvo en su sitio, un bulto de color marrón cayó al piso estruendosamente. Era la cartuchera con mi pesado revolver Colt modelo 10, ya entonces la inseguridad me tenía paranoico. Menos mal que no estaba cerca del primer mandatario. Recogí velozmente el pistolón y mi querida esposa Betzy al estilo Mata Hari lo escondió en un santiamén en su cartera y discretamente nos dirigimos a la salida de la recepción.

En el banco trabajaba una diligente ejecutiva llamada como la magistral pieza de Georges Bizet: “Carmen”.  La consideraba como un pilar, un motor en esa fase inicial en la apertura de la primera agencia. En varias oportunidades observé discriminación hacia ella simplemente por ser mujer y estar mejor preparada que muchos compañeros, como ya exclamaba James Brown con su inolvidable estilo en su blues “It’s A Man’s Man’s Man’s World”:

♪This is a man’s world

But it wouldn’t be nothing, nothing without a woman♫

Con ayuda de Carmen Luisa y su extensa cartera de clientes multinacionales, puse manos a la obra y comencé de inmediato a introducir estos excepcionales y novedosos servicios financieros.

Las presentaciones obtuvieron ciertos resultados pero no colmaban  las expectativas del jefe. Así que este tuvo una brillante idea, que a mí personalmente no me gustó nada y hasta pasó por mi mente poner mi renuncia.

La idea era contratar  un consultor gerencial especialista, como dicen los americanos,  en “executive coaching”; y llegó a la oficina un tipo que era psicólogo industrial, profesional en oratoria y  escritor  para ayudarme, y fue, amigos míos, no solo el mejor dinero invertido sino lo mejor que me pasó en el banco holandés.

Este asesor hizo trizas mi manera “My Way” como cantaba Frank Sinatra. Comenzamos  desde cero con la estructura y contenido de la presentación, reduciendo el tiempo de veinte a exactamente 8 minutos. Trabajamos en las técnicas de oratoria, contacto visual, lenguaje del cuerpo como no cruzarse de manos o colocar las manos en los bolsillos, manejo de las preguntas y respuestas al final de la presentación y hasta la forma de vestirme. El consejero  recomendaba cerrar los  dos primeros botones del palto, el tercero se dejaba desabrochado, todavía hoy en dia no entiendo lo del botón; pero, amigos míos, este personaje hizo milagros y los resultados se sintieron de inmediato.

El banco empezó a crecer después de cada presentación y la oficina de “back office” a colapsar por la cantidad de transacciones diarias.

Me recuerdo en especial una muy importante presentación. Venían unos caciques de la casa matriz de una empresa europea y obtener su cuenta  era primordial.

Preparé las láminas a la medida y practiqué en ingles frente a mi querida esposa varias veces con  cronometro en mano, no podía pasarme de los ocho minutos.

Llegó el gran día, la sala de juntas con el aire acondicionado a millón, las luces ajustadas a mi gusto,  ya sentados se encontraban mi jefe echando “chistes” con  tres musius regordetes al estilo “Fritz y Franz” con sus cachetes colorados y cansados por el largo e incómodo viaje Frankfurt – Maiquetía.  Lo único que deseaban era irse a esa maravillosa terraza del Hotel Tamanaco y tomarse unas cervezas bien frías.

Me desabotono el tercer botón del blazer, oprimo el botón de “enter” proyectando desde la portátil la primera lamina con un gráfico de dos líneas: una roja  y una verde, y en mi terrible y peculiar ingles aprendido en los nueve niveles del CVA(Centro Venezolano Americano) digo en voz alta: “as you can see the red light and the green light”; en vez de “red line and the green line”. Todos los presentes inmediatamente levantaron la vista pal techo, mirando las lámparas buscando las susodichas luces de colores. Menos mal que los ejecutivos eran europeos, ni siquiera sonrieron, ni se inmutaron, siguieron escuchándome como si nada.

Mi jefe, me chalequeó por años con este episodio, pero lo importante fue que obtuvimos la cuenta y muchas otras más.

Desde entonces en todas mis presentaciones cambié  la línea roja por una línea negra, pero así y todo estas fatídicas líneas rojas empezaron a ser más rojas, entrecruzándose cada vez más en mi vida diaria, obligándome a navegar más allá del horizonte en búsqueda de esa green line, perdón green light.

YUrassiclas…..La línea Roja…Junio 07,  2013.

  

 

 

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El emplomador de pisos

 

Estimados @amigos

“Los comunistas piensan diferente” así refunfuñaba mi abuelo, un cosaco del Terek: Georgui Georguiyevich,  su nombre y patronímico a la usanza rusa. Este aguerrido ruso “blanco” que provenía  de una “stanitsa” (pueblo de cosacos) asentada en la ribera del rio Terek, dedicó su juventud a luchar junto a sus compañeros cosacos en la zona del Cáucaso.

Comparándolo con los abuelos tradicionales “cuchi- cuchi”, alcahuetes con sus nietos, tiernos, como lo  describe la canción de la comiquita Heidi ♪♫ Abuelito dime tu ♪, que nos atormentaba todas las tardes felices por televisión, mi abuelo era un tipo duro, bravucón, analfabeta y fuerte como un buey.  Estoy seguro que en su “sotnia” (unidad militar cosaca de un centenar de hombres) fue un combatiente temible.

Todavía recuerdo una discusión acalorada que tuvo con mi padre durante la hora del almuerzo.  Agarró la mano de mi progenitor torciéndosela hacia atrás, partiéndole como una rama seca uno de sus dedos de la mano izquierda. A pesar de dos cirugías y un clavo que le metieron en el índice, nunca sanó del todo y quedó torcido para siempre.

Fue una época difícil para mi madre, no solo teníamos que calarnos el alboroto del Coney Island en los Palos Grandes a dos cuadras de mi casa, sino que también ahora le tocaba consolar a su esposo convaleciente y humillado por su dedo fracturado.

A pesar de sus grandes diferencias ambos compartían su devoción por el Zar Nikolái Aleksándrovich Románov y por la monarquía rusa.

En Caracas, mi abuelo se dedicaba a emplomar pisos de granito, material muy común en las construcciones de aquella Venezuela a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. El mármol llegó después.

Era un trabajo sucio, monótono y embrutecedor. Él  utilizaba una máquina  pesada de aproximadamente unos 100 Kg de marca “Casani” que sacaba de la maleta de su carro “Studebaker”. La máquina parecía un tanque de gas en posición horizontal, funcionaba con corriente 220, el voltaje 110 vino  más tarde. Dos rueditas atrás y una especie de volante fijo  por donde el operador dirigía la máquina.

Durante mi niñez  tuve la oportunidad de acompañarlo a emplomar pisos en varios edificios de los Palos Grandes como el Luxor, pasillos de las Torres del Silencio, viejos edificios de la Florida y la Campiña  y  el edificio Pasaje Zingg en la Av. Universidad.

Este cosaco malhumorado me sentaba en ese círculo que fungía como volante y comenzaba con la ardua tarea de pulir los pisos de granito. Seguramente mi  peso exactamente encima de los discos abrasivos, le facilitaba el trabajo.

Mi abuelo vivía en una humilde y miserable pensión en la Av. Principal del Cementerio en donde las cortinas eran las puertas que separaban los diferentes cubículos, perdón, dormitorios. Las pocas veces que me llevaban de visita me ponía los patines de hierro y patinaba dentro de la pensión…tenía un piso de cemento verde liso, pulido, muy agradable para patinar.

En muchas ocasiones mi abuelo Georgui Georguiyevich,  me obligaba a  acompañarlo a los botiquines de mala muerte de la zona y  más de una vez me llevó al Cementerio General del Sur para  visitar la tumba de un cosaco atamán (jefe de los jefes). Ese lugar lúgubre lleno de muertos me daba pesadillas, lástima que para entonces no sonaba en la radio esa simpática canción del grupo Mecano: “No es serio este cementerio” (1987).

♫este cementerio

no es cualquiera cosa

pues las lápidas del fondo

son de mármol rosa…

y los muertos aquí

lo pasamos muy bien♪

Él estaba muy orgulloso porque tenía una fórmula secreta para el emplomado, que preparaba en su cuarto en la cual mezclaba: gasolina, kerosene, ácidos, cera, plomo en polvo  y otros abrasivos.

Este mejunje misterioso lo rociaba sobre el piso y luego por horas pasaba su máquina de emplomado conmigo encima, produciendo una espuma blanquecina y después con mucha agua quitaba ese barro oloroso. Una vez seco, el piso, quedaba con apariencia de mojado o emplomado como decía el viejo. La verdad es que con el pulido final los pisos quedaban como los del palacio del Zar.

Casi siempre se trabajaba en ambientes cerrados. Entre los gases de la gasolina, el ácido oxálico, las ceras y yo  montado en la maquina con su vibración escuchando los gruñidos de este anciano, quejándose de los bolcheviques, entraba en una especie de trance como aquella canción de Blood, Sweat & Tears: “Spinning Wheel” de 1969:

♪ What goes up, must come down

Spinnin’ wheel, got ta go round

Talkin’ ’bout your troubles it’s a cryin’ sin

Ride a painted pony,

Let the spinnin’ wheel spin♫

Por supuesto,  la maquina no era un “painted pony” como los del bonito carrusel del Coney Island, a donde este viejo malhumorado nunca me llevó.

Y me despertaba de mi estado letárgico sobresaltado cuando el abuelo me gritaba: “Yuri! acuérdate,  los comunistas piensan diferente”.

Su trabajo terminó abruptamente cuando una tarde, la  secreta mezcla para el emplomado que guardaba en la pequeña nevera de su cuarto, de repente explotó.

Debe ser por los gases que se acumularon en el refrigerador. Esta explosión se llevó gran parte de la pensión, quedando inhabitable. Menos mal que no hubo muertos que lamentar. No sé dónde terminó viviendo este cosaco desdichado, pero en mi casa no fue.

Todos estos trece años en el exilio he seguido muy de cerca la situación de mi querida Venezuela. En esas sabrosas reuniones con mis queridos amigos a la hora del postre el tema de nuestro país  ya es el centro de  mesa y tratamos de entender lo que no se puede entender,  de predecir lo impredecible, de explicar lo inexplicable o razonar lo que no se puede razonar, y entonces en mi cerebro retumba la voz de mi abuelo: Yuri, despierta, recuérdate que los comunistas piensan diferente”.

Un saludo Yurassico

YUra

YUrassiclas …El emplomador de pisos…Febrero 2013.

 

 

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The six egxxxs…Segunda parte.

Estimados @amigos

♫♪Money, it’s a gas

Grab that cash with both hands and make a stash♫

Así comienza esta clásica pieza de 1973 “Money” de Pink Floyd del álbum “The Dark Side of the Moon”. Y “Money” era lo que queríamos hacer cuando mi amigo Héctor y yo compramos la destartalada estación de gasolina.

Cuando por fin nos dieron las llaves del abasto o como se le dice aquí “convenience store” que venía con la gasolinera, nos dimos cuenta de que en el enorme cooler además de unas pocas latas de cerveza se encontraban alimentos a punto de expirar, entre ellos dos docenas de huevos.

Mi socio e ingenioso amigo Héctor, tuvo la brillante idea de llevar los huevos a su casa y sancocharlos, llegando al día siguiente con  un letrero vistoso en el que se leía:

Boiled Eggs: 1 US $

Huevos Sancochados

Ese día, nos estrenamos como bomberos vendiendo huevos duros y el éxito fue inmediato.

Me alegró ver que los jardineros, la mayoría latinoamericanos e indocumentados, comenzaron a cambiar su dieta cuando venían a las seis de la mañana a comprar su desayuno o merienda. En vez de las grasosas y poco saludables papitas fritas y otros tipos de comida basura, salían con la mejor proteína rica en vitaminas y minerales, gracias a los huevos duros de Héctor.

Un día apareció un individuo extremadamente obeso, me imagino que cuarentón, aunque la gordura hace difícil calcular la edad. El hombre tardaba más de cinco minutos en salir del carro y luego con un paso muy cansón entraba al mercado de la estación. Tenía algo de canas,  y  unas llagas con pus en los brazos y piernas. Vestía unos bermudas de una talla inmensa, una franela manchada que lo hacía ver sucio y descuidado.

Se dirigió directamente hacia el cooler para sacar una botella de “Pepsi Cola Diet” de dos litros y al dirigirse al mostrador se paró en seco al leer el anuncio de los huevos duros. Inmediatamente “Sin pensarlo dos veces” como el título de esa canción de despecho de Guillermo Dávila, el gordo agarró y compró seis huevos.

A partir de ese día llegamos a ver a nuestro “Gordo” todas las mañanas. Este curioso sujeto se convirtió en uno de nuestros clientes más fieles y cumplidores.

Callado, para no mostrar su vulnerabilidad o pérdida de autoestima, nunca conversaba, solo iba por sus seis huevos y su Pepsi Cola de dos litros.  Al principio prefería no mirarlo por lastima pero al final la compasión pudo más y comencé  a tratar de romper su cascara de huevo, perdón, quise decir su muro de protección.

No puedo evitar, recordar a este “gordo” sin escuchar la divertida tonada de los Beatles: I am the Walrus, (Yo soy la morsa).

 ♫♪ I am the eggman, They are the eggmen.

I am the walrus, goo goo g’joob goo goo g’joob goo goo g’joob ♪♫

Para hacerlo sentir bien recibido, todas las mañanas, le teníamos preparados en una bolsita de papel sus seis huevos duros y la Pepsi Cola. Claro está esto me ocasionaba cierto estrés. Igual que los condones era  una venta segura y aunque Héctor y yo nos alternábamos esa difícil tarea, más de una madrugada mi querida esposa Betzy tuvo que sancochar los huevos, como me imagino, también Ana María la esposa de Héctor.

El tiempo iba pasando, nunca le preguntamos al “Eggman” si se comía él solo los seis huevos?, sería su desayuno?,  los repartía durante el transcurso de su rutina diaria? o terminarían en la nevera de su casa? Tampoco llegamos a saber su nombre o profesión aunque nunca dejó de venir por sus huevos.

Nos olvidamos del Mr. Eggman cuando comenzó nuestra guerra legal con la Shell y en ese último día  en que  estábamos clausurando la estación de gasolina fatigados  por el trabajo físico de recoger el abasto y con todo el estrés emocional que representa cerrar una empresa recién abierta; entró el “gordo” tambaleándose por la puerta.

Tenía tiempo que no lo había visto, no lo recordaba tan adiposo, y ya la canción de los Beatles no parecía tan divertida ni adecuada.

Nuestro cliente rechoncho transpiraba, sus llagas grandotas se veían peor y su aura muy gris. Le acercamos la única silla y esperamos que recuperara un poco el aliento. Con voz trémula casi un susurro y lágrimas en los ojos nos comentó que le quedaban pocos días de vida, estaba enfermo de muerte y era su última visita, se estaba despidiendo. Y yo, no tenía los huevos duros ni las palabras de consuelo.

Al final del día, moralmente destrozado, frustrado por un fracaso involuntario e impotente contra la vagabundería de la Shell, la despedida de Mr. “Eggman” fue un recordatorio de que hay mucha gente en peor situación que uno.

No volví a ver a este obeso personaje sin nombre y sus seis huevos, pero en momentos difíciles suelo recordarlo y me doy cuenta de que soy un “Lucky man” como cantaba Emerson, Lake & Palmer en los setenta. Hay personas que simplemente aparecen en nuestra vida y nos marcan para siempre.

Amigos, de todo corazón Betzy y yo, les deseamos una muy Feliz Navidad,  Próspero Año y Felicidad.

Un saludo YUrassico

YUrassiclas……Los seis egxxxs Parte II….Diciembre 2012

 

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The six egxxxs. Primera parte

Estimados @amigos

En ese ardiente verano sin huracanes del 2009, me encontraba sentado ante una larga mesa de madera pulida, impecablemente lustrada que olía a limpiador “Pride”. Al final había un vaso de cristal  con un termo de agua que a pesar de mi sed no me atreví a tomar, no solo por dudar de la higiene del recipiente, sino también para ocultar el tembleque de mis manos a causa de mi nerviosismo.  En la cabecera del mesón, rodeado de textos legales, el abogado especialista en casos criminales me escuchaba con atención.

Lo había observado  llegar al estacionamiento cargando dos perritos de raza poodle que entregó a la recepcionista.  Luchaba por cambiar mi viciosa impresión inicial del sujeto. No soy amigo de los perros, pero siempre he pensado que alguien que quiere a su perro debe ser una buena persona. Lo inaceptable era que este letrado no llevaba paltó ni corbata. En Venezuela todas las reuniones que tuve con los zamuros, perdón, abogados que les decimos “doctores”,  la etiqueta de vestir exigían “distancia y categoría”, como lo promocionaba  con su distinguida voz nuestro inolvidable “musiú” en su publicidad  de trajes “Montecristo”.

Esta fue mi primera reunión con este doctor en leyes que resultó ser, no solo un magnifico jurista, si no también un profesional muy humano. Una vez expuesto mi caso y discutido las diferentes soluciones, tuvimos que esperar unos minutos para recibir un importante documento vía fax. El criminalista aprovechó el tiempo para contarme de como llegó a entrar en la facultada de derecho. Resulta que el defensor se emocionó tanto con la serie de TV: Miami Vice que estudio leyes y terminó no solo ejerciendo en la ciudad de Miami sino también dando clases en la academia de policía. Por cierto Miami Vice ha sido reconocida como una de las series que mas ha influenciado desde el inicio de la televisión.

En lo personal este programa  que salió en 1984 también a mi me fascino, empecé  a tener curiosidad sobre la ciudad de Miami  y tratar de entender a este grupo fuera de mi alcance que llamaban los “Mayameros”..dame dos. Tomaba prestada la lancha de mi temido suegro los fines de semana en los Canales de Rio Chico y con mi querida esposa en sexi bikini,  imaginaba persecuciones  a gánsteres al estilo de Don Johnson (Sonny) y hasta a llegué a comprar unos pantalones de “Lino” blanco como los usaban en la dichosa serie. Por cierto, nunca llegue a usarlos …por introvertido.

Después de tanto navegar por  Rio Chico, Los Canales, Paparo, Flor de Mayo, El Jobo y por el canal del MOP, esta primorosa y potencial zona nunca  se convirtió en Miami Beach pero los malandros si terminaron persiguiéndome, y hasta un tiro me echaron.

Ya teníamos una hora y media en la reunión, el minutero avanzaba implacablemente, no solo pensaba en la factura que iba a recibir si no también me recordaba de esta gran canción de Coldpay: Clocks (2003)

♫Confusion never stops

Closing walls and ticking clocks♪♫

Haciendo “small talk” como dicen aquí, esperando el latoso facsímil de la corte del condado de Palm Beach, terminé contándole una de mis primeras experiencias al llegar a EEUU. Con mi espantoso Ingles que ha sido mi tormento y mi terrible pronunciación le dije que le iba a contar un cuento: “The six egxxxs”. El regordete y simpático abogado abrió la boca sorprendido y solo la llegó a cerrar al final del relato.

 The six egxxxs. Primera parte.

Lunes, cuatro de la mañana, manejando por la oscura carretera “State Road 7” hacia la ciudad de Margate, una punzada encima de mi ceja izquierda no deja olvidar mi fatiga. Hay poco trafico pero me encuentro con muchos semáforos en rojo, llevo retraso ya que esta semana me tocaba sancochar los huevos y como buen criollo lo deje para ultimo momento, como el titulo de esa balada de Phil Collins “Why can’t it wait till morning”.

Llego a nuestra estación, aparto dos bultos de 25 periódicos cada uno, el Nuevo Heraldo y el Sun Sentinel de Broward que me obstruyen el paso. Al abrir la puerta me pega el inconfundible frio olor de una mezcla dulzona de cartón mojado, tabaco, chicle, sudor de sobaco, café, cerveza, encierro y a pobreza.

Voy corriendo hacia la parte de atrás donde suena una alarma y el printer térmico escupe su reporte rutinario del inventario de los tanques subterráneos.  Ese julio del 2002 el precio del galón de gasolina oscilaba entre 2.30 y 2.55 US $ aproximadamente.

Una de mis primeras aventuras al llegar a EEUU buscando el sueño Americano fue comprar una estación de gasolina “Shell” con mi gran amigo Héctor. Desde el principio hicimos una buena llave como los audaces protagonistas de “Miami Vice”.

Héctor además de ser inteligente y prudente, habla el ingles como dicen los americanos “fluently”. Mis amigos al enterarse de esta inversión dieron comentarios que sonaban a esa interesante canción que escuchamos después del asesinato de su autor John Lennon en 1980 “ Watching the Wheels”. Una estrofa dice asi:

♪♫People say I’m crazy doing what I’m doing

Well they give me all kinds of warnings to save me from ruin

When I say that I’m o.k. well they look at me kind of strange♫

El anterior dueño de la paupérrima estación de gasolina era un yugoslavo que emigró a los EEUU después de la guerra de Kosovo. Estaba situada en una esquina privilegiada con gran tráfico de doble acceso por dos avenidas importantes y rodeadas de una población numerosa, multicultural pero de bajos recursos.

Una vez prendidas las luces me refugio rápidamente en la oficina de atrás o como dicen los banqueros la “Back Office” a contar el dinero del día anterior y preparar su deposito. Era una responsabilidad mía y como ex tesorero tenía un método bien chévere compuesto de ligas de distinto color con las cuales agrupaba los billetes de las diferentes denominaciones. Esto facilitaba enormemente el trabajo de las chicas del Bank of América de enfrente, las cajeras hasta recomendaban a sus clientes seguir mi método.

Esa misma tarde estando yo detrás del mostrador entra al abasto o como se le dice aquí al “Convenience Store”  un tipo grande, moreno con cara de matón como bien describe Rubén Blades  en su canción: Pedro Navaja

♫♪Con el tumba’o que tienen los guapos al caminar,

las manos siempre en los bolsillos de su gabán

pa’ que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal.♫

y en voz baja me dice: “I need a rubber”. Con prontitud y como dicen los textos de mercadeo: “customer service”, saco mi caja de liguitas de diferente color ofreciéndoselas y amablemente le digo: “It’s free for you”. Pero  Pedro Navaja se cruza de manos resaltando un extraño tatuaje en su bíceps y ahora en forma un poco mas agresiva repite: “Do you have a rubber?”. Menos mal que estaba mi socio Héctor al lado e inmediatamente controló la peligrosa e incomoda situación. El  Pedro Navaja lo que quería era un condón y así fue amigos míos, aprendí para siempre lo que significa “rubber” en los bajos fondos. El condón marca “Magnum” que venia en una empaque negro con un sello dorado y en la parte posterior se leía “Extra large” fue el elegido por el individuo. De hecho se convirtió en un cliente fijo. Todos los días jueves venia religiosamente a comprar su rubber “Magnum XL”. Cuando hacia el pedido de preservativos entre muchos otros productos al distribuidor, siempre estaba pendiente que no se me olvidara pedir estos importantes condones.

Así como Pedro Navaja había una gran cantidad de usuarios regulares y hasta algunos tenían su surtidor favorito.

Y aquí estoy amigos míos como ese tremendo éxito de los Darts de 1968 “Ahora es tarde” que comienza asi:

♫No se como pudo ser, no se que pudo pasar ♪

y no terminé de contar lo que quise contar…

así que, ya ven, continuaré la próxima semana.

 Un saludo Yurassico

YUra

YUrassiclas….The six egxxss. Parte I. Octubre 2012

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El Huracanazo

Estimados amigos

En esta mañana grisácea por la lluvia borrascosa y escuchando  los fuertes embates  de la  brisa que nos maltrata desde los cuatro puntos cardinales  por culpa de la tormenta tropical Isaac, me estoy tomando la libertad de enviarles una foto de mi hijita.

En ella aparece con el presidente Lobo y familia en el campus de la Lynn University.

Anna mi muñeca, fue un factor decisivo para esta visita del presidente Lobo a esta Universidad, que por cierto este Octubre 22/2012 será anfitriona del último y gran debate presidencial entre  Barack Obama y el candidato republicano Mitt Romney. Esto no solo ubica a Boca Raton en el mapa, sino que definitivamente es un honor para la Lynn University.

Esta foto me transporta a uno de los peores momentos que viví en EEUU. Aquellas  cuarenta y ocho  horas de alta  tensión en las cuales  Anita, debido a su trabajo, se encontraba atrapada en Tegucigalpa, Honduras durante el golpe de estado del 28 de Junio del 2009 contra el entonces mandatario Manuel Zelaya.

Recibimos una llamada de ella para informarnos que la capital estaba tomada militarmente, que se escucharon disparos durante la noche. Ella  observaba los acontecimientos en pleno desarrollo, desde la primera fila. Resulta que su ventana del quinto piso del Hotel Marriott daba a la casa presidencial, y los tanques eran intimidantes.

Sin entrar en política, su llamada me agarró de sorpresa, ya que después de pasar varios Sur- Americanazos, Caracazos y cacerolazos, lo último que me faltaba era un Centro-Americanazo.

Antes de cortarse la comunicación, le aconsejé salir del país inmediatamente.

Prendí la televisión y el noticiero mostraba a un Nicolás Maduro  gritando por un megáfono su apoyo por Zelaya desde la frontera con Nicaragua.

Menos mal que Anna siempre lleva su pasaporte alemán al día, ya que la embajada Venezolana no le prestó ningún tipo de atención ni ayuda.

Herr Mueller  desde la embajada Germánica tomó todos sus datos y coordinó conjuntamente con la embajada Americana su salida hacia la frontera con El Salvador.

En una caravana de camionetas entre civiles americanos,  tardo 48 horas en llegar sana y salva hasta El Salvador,  debido a las numerosas alcabalas militares.

Siempre estaremos agradecidos por la ayuda que recibió de la embajada Alemana y en especial la Americana que la acobijó como a uno de los suyos a pesar de no ser ciudadana Americana.

Y así es amigos míos, después de tantos cocoronazos para no utilizar otra expresión, menos mal que hoy solo estamos pasando un huracanazo.

Un saludo Yurassico

YUra

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Media Hora

Cortesia: Chad Barr

Estimados @amigos

Son apenas las cinco y media de la mañana, el olor fresco del eucalipto despierta mis sentidos,  una vez más el cielo promete convertirse en ese azul intenso. Normalmente cuando me levanto temprano y veo la esfera del sol naciente me siento dueño del mundo pero hoy no,  ya estoy transpirando profundamente y siento mi espalda mojada. Las correas de cuero me aprietan y las gotas de sudor empiezan a permear a través de mi gorra deslizándose por mi larga melena. Hace unos minutos tropecé por no estar atento en la penumbra pero una linterna es un lujo que no puedo permitirme. La hora más oscura es siempre y justo antes del amanecer. Distingo la sombra de mi guía a cuarenta metros mas arriba, un ex miliciano, marchando a buen trote al borde del sendero; tengo que apurar el paso, pero de repente, me encuentro con la ya conocida pared psicológica que convierte mis pies en plomo.

Aquí tengo que parar, no solo para  tomar un trago de agua metálica de mi cantimplora, sino también para controlar mi acelerado pulso y aprovechar  para recordarles esa magnifica obra : “ The Wall” ,  de Pink Floyd, que salió al aire en 1979.  Resuena el tema “Another brick in the Wall”, me niego ser un ladrillo mas y trato de atravesar como un espíritu los bloques de la dichosa pared.

♪I don’t need no arms around me

and I dont need no drugs to calm me.

I have seen the writing on the wall. ♪

Esta pared que aparece de improviso viene acompañada de una fatiga muscular, un desgano repentino y lo peor, te sientes confundido y desanimado. Hace unos minutos, un poco mas abajo en las faldas de la montaña, estaba convencido de estar en muy buena forma.

Estos síntomas, conocidos y temidos por los excursionistas, se atribuyen al agotamiento rápido de la glucosa,  afectando nuestro estado de ánimo y la delicada química de nuestro cerebro.

Respiro hondo escuchando despertarse Caracas a mis espaldas . A esa hora todavía la niebla matutina se pega a tu piel y a tus ojos. Me concentro en las hojas aplastadas por el rocío, acomodándome  el pesado morral  y en un par de minutos, jadeando un poco, recupero la distancia perdida.

En ese amanecer templado, un poco húmedo, sintiendo la bajada de “Pacheco” (1) con la luna todavía iluminando el estrecho camino,  estaba algo molesto por que una vez mas mi guía, el Sr. Neumann, me puso a cargar el paquete que pesaba unos dos Kilos y venia envuelto en papel periódico con dos gruesas ligas. Esto se estaba convirtiendo en rutina. Él por su lado llevaba un paquetico mucho mas liviano envuelto en plástico verde, como ese sencillo de 45 rpm con la canción: “Little Green Bag” de George Baker que bailábamos en 1970.

Llegamos a la estación del guardabosque “Sabas Nieves” en el Parque Nacional el Ávila, escuchando las alteradas e histéricas Guacharacas y los Querrequerre tomando agua del bebedero. Dentro del interior de  la vivienda se vislumbraba la tenue luz de una lámpara de kerosene.  Después de los acostumbrados saludos al Sr. Nieves y compartir el aromático cafecito sin azúcar, le entrego a este dedicado servidor el dichoso paquete. En él había: una botella de ron, unas cajetillas de cigarrillos  marca “Fortuna”, velas, fósforos y algunas pastillas de nombre “Cafenol”. El Sr. Neumann por su lado, de una forma mas discreta  le entregaba el “Little Green bag”.

No fue si no después de muchas subidas al mágico Ávila que el ex soldado checoslovaco, el Sr. Neumann, me confió el contenido del paquetico verde. En el refugio “No te apures” me murmuró  que en el  mismo había unos cartuchos de escopeta  que él compraba en la tienda de nombre “Guariquito” situada al frente de la Plaza Altamira.  Para esa época ya sonaban cuentos raros de ovnis, santería, chupa cabras y hasta de unos hippies que se instalaron en el refugio “Sebucán” y esto preocupaba a los guardabosques del cerro de mi ciudad.  Suena a  canción de Ilan Chester:

♪ Voy de Petare rumbo a la Pastora

Contemplando la montaña que decora mi ciudad

Ávila Cerro el Ávila♪

Aunque ha habido grandes pintores del Ávila, poetas  y fotógrafos, Ilan  ha sido el único canta autor que le ha dedicado una melodía al Cerro el Ávila y fue un éxito en 1983.

Una de mis primeras excursiones a esta zona montañosa de la Cordillera de la Costa fue en 1965 y pareciera que fue ayer.  En esa oportunidad subimos el Sr. Layo Neumann, su esposa Isabel y mí amigo de la infancia Rómulo por el teleférico hasta el hotel Humboldt ya que los adultos habían decidido que era más fácil para nosotros “los chamos” bajar por el cerro  y llegar a la estación  de  Maripérez, donde nos esperaba el carro. O sea, la excursión comenzaba de arriba para abajo.

Este primer paseo fue algo traumático. Todo iba bien cuando bajando apenas a solo unos minutos de la estación del teleférico el Sr Layo nos indica que nos adentremos por una trocha a mano izquierda. Estaba cubierto de neblina, a veces se formaban unos huecos entre las nubes dejando ver por segundos a Caracas. La belleza era sobrenatural, no se escuchaba el ruido de la capital y fue allí cuando de repente me  encontré con una señora de rodillas rezando. El Sr. Layo, colocándome su mano en mi hombro,  me indicó que hiciera un silencio respetuoso.  Mas abajo entre los helechos húmedos un individuo estaba excavando dentro de la vegetación. No entendía nada, que estaban haciendo estas personas metidas en el monte? La Sra. Isabel me señaló la placa dedicada a las 25 personas fallecidas en el accidente del avión de Aeropostal que venia de EEUU y que se estrelló en este sitio en 1956. El Sr Layo nos contó que antes se podían encontrar partes del fuselaje, los motores y hasta las hélices,  pero que el sitio fue poco a poco desvalijado por los dolientes y otros no tan dolientes que se llevaban las piezas como recuerdos. Como nota curiosa el Sr. Layo trabajó por varios años en la recepción del Hotel Humboldt.

Bajamos todos en silencio hasta Caracas, yo me sentía apesumbrado  y creo que fue la primera vez en mi niñez de tener una experiencia tan cercana con el  “mas allá”. Puede ser esto la explicación a mi aerofobia  y la razón por la cual he tenido que drogarme para montarme en los aeroplanos en mis obligados viajes de trabajo. No le veía el chiste a que la gente llamase “Aeromortal” a la línea Aeropostal. Mis amigos pilotos viven afirmando que volar en avión es muy seguro, pero la cifra de tragedias de la línea Aeropostal entre 1956 y 1993 pone en duda esta aseveración y mis pelos de punta. 

Queridos amigos disculpen mis saltos en el tiempo, comencé esta narración  subiendo el cerro de adolecente en 1972,  atravesé la pared de Pink Floyd en 1979, bailamos el “Little Green Bag” en 1970, cantamos con la devaluación la canción del Cerro Ávila en 1983, me acerqué al “mas allá” por primera vez en 1965  y ahora, hoy 12 de Abril del 2012 recordando el golpe de estado del 2002,  vi una noticia  en la prensa que me llamó la atención y que justamente tiene que  ver con nuestro Ávila. No solo me sorprendió la improvisación de las medidas  publicadas  sino también el silencio por parte de los grupos  excursionistas de Caracas y amigos del cerro.

A continuación parte del texto impreso:

 -El Tribunal 26° de Control del AMC (Área metropolitana de Caracas) acordó el control permanente y la vigilancia de los espacios del Parque Nacional por parte de los funcionarios  de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

– Asimismo, los efectivos castrenses conjuntamente con el Instituto Nacional de Parques (Inparques) podrán revisar a todas las personas que ingresen a los referidos espacios con bolsos, morrales, koalas, así como cualquier otro instrumento en el que se puedan ocultar objetos y sustancias inflamables o acelerantes que podrían originar incendios en la vegetación. (ni los niños se salvaran de la revisión).

– Igualmente, los funcionarios antes mencionados deberán realizar recorridos continuos dentro del Parque a fin de verificar el cumplimiento de las medidas.

– También se solicita establecer puntos de control y observación para la detección temprana de incendios en la vegetación…..(Creo que para eso están los Guardabosques!)

– Vale señalar que las medidas anteriormente descritas no serán aplicables a las personas que habitan dentro del Parque Nacional”. (Menos mal que a las rancherías no las van a tocar).

….no tengo más comentarios.

De tantos brincos a través del “Time Tunnel” (serie de TV de los sesenta) me he desviado en la última “Media Hora” y en este largo camino, el tiempo se ha ido, como dice la poderosa canción de Crosby, Still & Nash:

It’s been a long time comin’

It’s goin’ to be a long time gone.

No me dio chance de escribir sobre este ex soldado checoslovaco que dedicó muchas de sus media horas en estas subidas que nos hicieron mejores excursionistas  descubriendo  la magia de esa montaña que conocemos como el  Cerro el Ávila

“Media  hora” continuará.

 Un saludo Yurassico

YUra

(1)   Cuando pega el frio.

Media Hora……..Yurassiclas Abril 2012

 

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Dos poderosas razones

Estimados @amigos

En mi eterna búsqueda de música nueva, hace poco escuché una canción, cuyo titulo y armonía me llamó la  atención. El nombre de la pieza es “Memorias del Olvido” del grupo uruguayo NTVG. Como las siglas sonaban a la policía secreta de Iósif Stalin (NVKD), inmediatamente investigué  y me divirtió saber que las cuatro consonantes significan: NoTeVaGustar. La primera línea resume lo que me pasa cada vez que quiero escribir alguno de mis cuentos. Dice así:

♫Me pasaron tantas cosas

y no me acuerdo de nada♪

Sigue así en la segunda estrofa:

♪No sé cuánto habrá pasado desde cuando te leía♪

Al parecer esta canción fue inspirada en esa gran película “The Reader”, interpretada por la actriz británica Kate Winslet, la que ganó un Oscar por esta obra y en donde aparece en varias escenas completamente desnuda. Antes ya había admirado a Kate desnuda, como en su película: “Revolutionary Road”. Aquí tengo que parar unos segundos y no es para recordarles la Revolucion de Octubre de 1917,  liderada por Lenin y su camarada de armas Iósif Stalin, sino esta poderosa pieza de los Beatles que comienza así:

“You say you want a revolution

Well, you know

We all want to change the world”

Si amigos, “Revolution”  del “White Álbum” que salió a finales de la década de los sesenta. Como nota curiosa, escuchando la canción, la palabra “Revolution” se menciona una  sola vez y fue este el comienzo de John Lennon hacia los movimientos de política y de paz.

Este celuloide en donde Winslet aparece mostrando sus senos bellos y naturales, me llevaron a recordar muchos otros senos que me trajeron impases, sustos y casi catástrofes durante  mi vida.

Nosotros los machos nos agarramos de los senos al nacer, nos obsesionamos con ellos de muchacho, no los perdemos de vista nunca; algunos dicen que los soltamos de viejos pero yo creo que solo la muerte me separará de ellos.

No tuve problemas hasta bachillerato cuando empecé a estudiar los senos y no precisamente en biología sino en geometría. En el mismo instante en que el profesor con su tiza sobre el pizarrón verde trazó en el eje de las X y las Y la curva del seno, comprendí que ahora si estaba en aguas turbulentas y que estos senos no me iban a gustar para nada. Me recuerdo del y=cosx y claro esta de y=tan x.

Luego en la universidad bajo un enorme samán, estos senos se complicaron aun más cuando me tocó Calculo I con sus derivadas de senos y cosenos.

Un episodio serio que me tocó vivir con los senos fue con la  secretaria del departamento de Crédito y Cobranzas cuando apenas tenía 21 años. Empecé a trabajar de cobrador en una corporación  química norteamericana. Era una empresa muy particular, siempre se sentía amor en el ambiente y aunque todavía no teníamos el “hilo musical” en el área de trabajo, juro que escuchaba por el pasillo esa canción de John Paul Young “Love is in the Air” (1978).

Recuerdo que todo el mobiliario era de los 60, igual a la serie de televisión “Mad Men” y estaba de moda la canción  “Lady Love” (1978) de Lou Rawls con esa voz gruesa y profunda.

La secretaria del departamento era una mujer madura, seria y profesional. Me ayudó mucho en esa fase inicial de mi primer trabajo con palto. Ella tenía  unos  senos provocativos talla XL, adornados siempre por un collar de perlas finas metido entre sus pechos y en las mañanas cariñosamente me arreglaba la corbata mientras yo fantaseaba que los botones de su blusa saltaban alegremente por el aire, pudiendo así disfrutar de una buena ojeada de sus dos poderosas razones. Un lunes mientras esperábamos la nueva fotocopiadora Xerox que prometía sesenta copias por minuto, mi jefe, el gerente de crédito, me gira instrucciones para que despida a la secretaria, indicándome que será un importante y buen aprendizaje para mi carrera. Esa tarde acongojado compré un libro en la Plaza Venezuela sobre manejo de personal y practiqué ante el espejo el injusto despido esperando la  fatídica fecha.

Esta llegó un viernes a las 5:00 pm. Me llené de valor y le anuncio a la secretaria la razón de nuestra reunión. Ella comienza a respirar agitadamente, se levanta de su silla pegando un horroso grito arrancándose su collar de perlas finas.  Mi fantasía se convierte en realidad, los botones de su blusa revientan sobre su agitado busto, dejando a la vista sus extraordinarios senos. Trato de acercarme para calmarla, pero me resbalo y caigo golpeándome la cabeza. Un barrilito lleno de lápices “Mongol 2 “sale disparado contra la puerta y yo allí, inmóvil, hipnotizado con la visión de estos invitadores senos. La  furiosa secretaria sale corriendo llorando por el pasillo. A todo esto me preguntaba que había hecho mal, después de todo seguí al pie de la letra las instrucciones del bendito libro.

Pensé que yo iba a ser el próximo en ser botado,  pero para mi sorpresa más bien recibí un gran apoyo de todo el staff y del grupo de estas solidarias compañeras “las secretarias”.

Resulta que mi jefe tenía amores con su asistente de crédito y la secretaria haciendo la relación de sus gastos descubrió un error  en el último viaje de cobranzas al Caribe: aparecía un solo número de habitación. A partir de allí todos se enteraron sobre la infidelidad de mi jefe con su asistente “Rosibel”. Todos sabían…menos yo.

Un mes después al que si botaron fue a mi jefe y al gerente de operaciones.  Estos dos imbéciles se agarraron a golpes  en la oficina por causa de los senos de  “Rosibel”. Allí todos tuvimos que intervenir para separarlos. Salí bastante magullado, un golpe me dejó un diente suelto, que todavía esta así para recordarme el riesgo de quedar prendado a otros senos. En este tumulto  hasta hubo un par de desmayos por parte de las eficientes operadoras del Télex.

Si, amigos míos, así fue mi primera experiencia con senos en la oficina y aunque estos no los pude agarrar, si agarré la oportunidad de tomar las riendas y responsabilidades del departamento de crédito y cobranzas acelerando así por la autopista mi camino hacia arriba por el “Corporate Ladder” como dicen los americanos.

Por estos lares, en Boca Raton, también he tenido mis percances con los senos.

No hace poco en una fría mañana aquí en Florida, durante una importante entrevista, mis ojos quedaron subyugados a los pechos de la desconocida entrevistadora. El roció de la mañana le había endurecido los pezones en tal forma que estos no pasaban desapercibidos. Con mi mejor intención desviaba mi mirada hacia la bandera americana y al cuadro del presidente de los EEUU pero  tenia poca colaboración de mis ojos y claro esta la funcionaria se dio cuenta o mejor dicho me “cacho”.

Hubo un momento de silencio, me sonrojé y me sentí muy incomodo por mi inadecuada conducta. Así y todo la funcionaria aprobó mis documentos, aunque sigo con la duda si ella se sintió irrespetada por mi intensa mirada. Queridas lectoras ¿ustedes que opinan?

Quiero  aclarar que siempre le he sido fiel a los senos de mí querida esposa. Me ha tocado ver pocos amigos que se han vuelto locos por senos más jóvenes. Las estadísticas en mi círculo de amistades es sorprendentemente alta en fidelidad, ya que mis amigos se mantienen agarrados a los mismos senos. Realmente solo uno de mis compañeros persiguió a unos senos más frescos, creando un gran problema, ya que siempre terminan en el juego “tus amigos, mis amigos”, y su esposa era y quedó siendo una gran amiga mia. Él nunca me lo perdono.

Para terminar esta “senografía” perdón historia, solo me falta contarles un incidente mas ligero el cual ocurrió hace poco en una cena “Gourmet” en casa de unos amigos. 

Resulta que escucho a las chicas, léase esposas,  comentar que solo faltaba por llegar la señora Búlgara con su esposo, pareja que yo no conocía.

Esta por fin llegó un poco mas tarde, la señora en un vestido azul tipo “Mónica Lewinsky”, con un tremendo escote que hasta llegue a precisar las oscuras y misteriosas aureolas con mi  ingenua mirada.

Ante ese voluptuoso imán, quise aprovechar y lucirme en la conversación con ella, utilizando algunas palabras en búlgaro que aprendí de mis padres, ya que es una lengua eslava y tiene  palabras comunes con el ruso. La señora Búlgara ponía cara de desconcertada aunque me ponía  mucha atención cuando intercalaba estas palabras búlgaras en nuestra charla. Resultó ser muy agradable y solo un pellizco de mi  pareja logró despegarme de la simpática búlgara.

Ya camino a casa le comento a mi querida esposa que la señora Búlgara quedó encantada y sorprendida por mis conocimientos de este idioma macedonio.

Mi esposa no pudo contener las carcajadas y todavía hasta el día de hoy se ríe de mi inocentada. Resulta que la señora no era búlgara sino que en el círculo de nuestras recatadas esposas  la llamaban la “Vulgara” por el uso de sus exagerados escotes.

Quien entiende a las mujeres?

Un saludo YUrassico

YUra.

Dos poderosas razones…….YUrassiclas. Febrero 2012

Para poder disfrutar la música deben hacer nuevamente click en : “Watch on YouTube”

 

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La Cruz

 

Estimados @amigos

He’s a real nowhere man

Sitting in his nowhere land

Making all his nowhere plans for nobody.

Que canción tan buena de los Beatles “Nowhere man”, la empezamos a escuchar en 1969. Así y todo, cada vez que la oigo me transporta a los últimos años de la década de los 90, cuando en mi país un nowhere man salió de la nada y muchos nowhere men lo siguieron. En esos años sentía que los espíritus me estaban hablando, unas voces me susurraban, me insistían que siguiera la estrella Polar…hacia el Norte.

Me tocó estudiar navegación por estrellas, cuando quería ser capitán, materia por cierto bastante tediosa y difícil. Los textos utilizaban este cuerpo celeste, para calcular una posición  en altamar y junto al almanaque náutico trazar un rumbo seguro.

Como Caracas se encuentra en la latitud 10 grados Norte, la estrella Polar es poco visible, por lo tanto nos concentrábamos más bien en ejercicios prácticos utilizando constelaciones como la Osa Mayor, siempre visible, aliada del navegante en su peñero. Pero amigos, definitivamente la balada dedicada a todas las estrellas es la que popularizó Oliver en 1969 “Good Morning Starshine”..♪ the earth says hello♫. Aunque ustedes no lo crean el coro dice así:

Gliddy gloop gloopy, nibby nobby nooby

La la la lo lo, sabba sibby sabba

Nooby abba dabba, le le lo lo

dooby ooby walla, dooby abba dabba

Esa mañana había salido de Caracas tempranito en la madrugada con la Cruz del Ávila prendida en su máximo esplendor, por que era Diciembre.

Ver esta enorme cruz en una estructura de más de 30 metros ubicada en “Papelón” en el Parque Nacional del Ávila,  iluminando  mi bella ciudad, me hacia sentir el verdadero espíritu navideño.

Justo esa semana había recibido la  llamada de un ejecutivo que quería ver mi querida lancha.

Manejé todo el trayecto con mucha cautela por culpa de la carretera mojada. Higuerote, después de dos semanas de lluvias intensas, parecía un pueblo fantasma.

Sentado, solo y acongojado en el muelle de Carenero, tarareando ese otro exitazo, ese clásico “Sitting on the dock of the Bay” del inmortal Otis Redding, esperaba a ese desgraciado interesado en comprar a mi querida embarcación.

Y allí estaba ella, sujeta a las cornamusas del muelle, mi pretenciosa y reluciente lancha.

Cuando los  espíritus de carne y hueso  me hicieron tomar la decisión de emigrar, una de mis inquietudes era y ahora qué hago con mi lancha?, me sentía como describe esa estrofa de “Hombre al agua” canción de Soda Stereo:

“Meses navegando, tierra a la vista

las luces de la costa son faros del pasado

todo volverá ser como fue.”

La habíamos adquirido en 1995 de un gran amigo vecino Húngaro-Venezolano que nos llevó a la hermosa Isla de la Tortuga, fondeando en Cayo Herradura a unas cincuenta millas náuticas del astillero de Carenero y ahí quedamos prendados de ella. Desde el primer día se convirtió en nuestra catarsis y en nuestro escape de fin de semana con los niños.

Me daba dolor abandonar esta embarcación que tanto compartió con nosotros y además con tantos “upgrades” como dicen los americanos.

Tenía los motores nuevos y todos los periquitos idos y por haber: Radar, fishfinder con sonar, VHF, radio Single Side Band, que hasta me permitía comunicarme con atuneros rusos en el mar del Japón y claro está el GPS con cartografía “el último grito de la moda”. Mi bote lo tenia todo…estaba siempre medio hundido con la cantidad de peroles que le había agregado. En pocas palabras, el dinero que entraba en un bolsillo salía por el otro, para la lancha. Hasta mi querida esposa sintió celos de mis atenciones mecánicas con ella y la obsesión que sentía por este costoso hobby que es la náutica. Claro está, cuando la lancha no prendía o tenía algún problema ¿a quien le echaba la culpa?…a mi adorada esposa Betzy.

El comprador llegó puntual y sus primeras palabras fueron alegres y llenas de optimismo: “Vengo a comprar una lancha!”.

Me preguntó si podíamos salir a probarla, a pesar de que había oscuros nubarrones en el horizonte, mar picada, una brisa fría y las crestas blancas de unas olas enormes que golpeaban la costa.

Después de una maniobra difícil, zarpamos, pero la marejada era tan fuerte que al poco tiempo de recibir bandazos del impetuoso mar Caribe, decidí virar a estribor con mucho cuidado ya que  tenía a babor el imponente buque petrolero Pilín León (Miss Mundo 1981).

Que bonito acto honrar nuestras mises bautizando con sus nombres los buques de la flota  Petrolera Venezolana: Susana Dujim (Miss Mundo 1955), Maritza Sayalero (Miss Universo 1979), Bárbara Palacios (Miss Universo 1986), entre otras. Estas mujeres sin duda alguna ubicaron a mi país en las cartas náuticas del mundo.

El buque Pilín León fue rebautizado como “Negra Matea” después del paro del 2002.

No pudimos cruzar el traicionero Cabo Codera y me quedé con las ganas de enseñarle la  bella ensenada de Puerto  Francés.

A pesar de las condiciones adversas, logramos resguardarnos al abrigo del puerto. El hombre emocionado exclamó: “la compro”. Me firma un cheque para cerrar el trato y me dice: “Jorge, podrías llevarla a Puerto La Cruz mañana?”.

Inmediatamente me concentré en encontrar un capitán oriundo de la zona y alguien que lo acompañara en esta  travesía costeando hacia el oriente de Venezuela.

Estaba triste y a la vez aliviado por la transacción, me hubiera gustado navegarla una última vez pero ya solo faltaban días para salir en busca de la estrella Polar con mi familia y sabia que ese viaje era sin retorno.

Recogí todos mis macundales mientras le explicaba al capitán todas las manías de mi adorada barca…tenía más mañas que mi querida esposa.

El capitán ya estaba bastante bebido así que no se cuanto habrá entendido de mi monologo sobre motores y  válvulas del combustible.  Su ayudante, un muchacho al cual le faltaban varios dientes, también olía a ron y tampoco puso atención.

La tarde se hizo noche, me despedí con esa sensación de que algo se me estaba olvidando y cuando salgo del camarote un reflejo me hace voltear… y ver la cruz.

Resulta que tenia una cruz ortodoxa muy sencilla, liviana y frágil de madera que mi padre me había traído de la Unión Soviética.

Me recuerdo muy bien cuando me entregó esta cruz. La había comprado a un tovarish buhonero  en Moscú. También traía un pedido algo extraño, para un buen amigo: un puñado de tierra de la añorada Rusia. Este amigo se la pidió, específicamente, para que se la esparcieran sobre su tumba el día de su muerte. Debe ser que papá se tomó muy en serio esta tarea, por que por culpa de la bendita bolsita de tierra, quedó detenido varios días en las cercanías de Chernóbil por la KGB. A la policía y al ejército de la zona le parecía sospechoso que estuviera  viajando con unos gramos de tierra “radioactiva” y no se comían el cuento de que era para enterrar a un cosaco en la lejana Venezuela.

Esta frágil cruz comenzó a navegar con nosotros después de un incidente turbulento en alta mar, pero esa historia es otra Yurassiclas.

Yo no me considero religioso, soy agnóstico, pero mi madre que si era creyente, me pidió que la cruz nos acompañara en nuestras aventuras marítimas. Con “pega loca”  la pegué  a un mamparo del camarote. Quedó bien pegada, yo diría que se fundió a la pared de fibra de vidrio. Ya en las últimas salidas al mar traté de desprenderla varias veces  pero me era imposible.

Le dije al Capitán: “solo me falta la Cruz” y les pregunté si me podían ayudar a despegarla.

Dentro del minúsculo camarote, el capitán con sus manos callosas de tanto pescar, trató infructuosamente. El muchacho sin dientes, impaciente esperando su turno, tampoco pudo separarla. Ya cansado, el marinero busca un martillo y un destornillador. Menos mal que estaba cerca, iba a destrozar la cruz y dejar un hueco en el camarote.

Me adelanté rápidamente y agarré la cruz para protegerla, y cual sería mi sorpresa, ella sola se desprendió quedando entre mis dedos.

Los dos hombres de mar con los ojos enrojecidos se persignaron. Fueron unos segundos mágicos, irreales; nos quedamos viendo las caras. El capitán rompió el silencio y con voz ronca dijo: “Patrón..tranquilo, váyase en paz, que este bote ya no le pertenece”.

Y así lo hice, me fui en paz, rumbo hacia el norte, buscando la estrella polar.

Y con tantas estrellas y cruces en este cuento decembrino, lo que realmente queremos, queridos amigos, es desearles una muy Feliz Navidad.

 Betzy y Yura

 La Cruz…. Yurassiclas. Diciembre 19/2011.

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Perfume de mujer bonita

Foto: Cortesía de María Domerschikoff

Estimados @amigos

“Bicycle bicycle bicycle

I want to ride my bicycle”

Suena así en mi mente esta canción cantada  por Freddie Mercury, mientras veo pasar por enésima vez en bicicleta al pequeño hijo de mi vecino. Ellos acaban de mudarse, vienen de la tierra de Mandela. A veces se me olvida que no solo Venezuela está pasando momentos difíciles.

Viendo este catirito enfiebrado con su nueva bicicleta me transporta a mi Ocumare de la Costa, cuando no hace poco (casi 50 años atrás) recorría yo en bici sus calles polvorientas. Conocía a todo el mundo, parecía un político, saludando desde mi velocípedo al bodeguero, al dueño del botiquín de la esquina, y a la señora que vendía  el dulce de coco, como esa empalagosa canción: ya no eres mí… “Dulce de Coco” de Henry Salvat.

Ocumare y Bahía de Cata eran mi segundo hogar, mi refugio.

Corrían los años sesenta, era muy niño para comprender lo que estaba pasando en mi país, pero recuerdo que era una época revolucionaria y tumultuosa. En algunas ocasiones vi a mis progenitores bastante intranquilos y algo alarmados. Escuchaba  las constantes discusiones de mis padres: de que venían “los Rusos”, recuerdan esa película tan simpática que pasaron en Venezuela, en plena guerra fría “Ahí vienen los rusos”? Ya varias familias amigas Rusas habían abandonado Venezuela, después de la caída de Pérez Jiménez el 23 de Enero del 58 y otras  posiblemente se asustaron viendo la película en referencia.

Para mis padres  escabullirse hacia Ocumare era un alivio, ya que en Caracas el término “camarada” comenzaba a escucharse cada vez más. Recordemos que en Mayo del 67 fue el desembarco cubano en Machurucuto en el estado Miranda y la guerrilla estaba cerca en el cerro Bachiller.

Me recuerdo una tarde  cuando salimos en el Jeep hacia Ocumare, a nivel de la Plaza Venezuela divisamos  tanquetas de la guardia nacional. Mamá se puso muy nerviosa al ver tantos cascos militares. Después supe que el presidente Rafael Caldera ese Octubre del 69 había vulnerado la autonomía de la Universidad Central de Venezuela, cerrando sus puertas por casi dos años.

Pasábamos sin parar por la fastidiosa alcabala del parque Henry Pittier, ya que teníamos en el parabrisas delantero un cartoncillo oficial con el emblema del INOS (Instituto Nacional de Obras Sanitarias), donde mi padre laboraba como simple topógrafo. Los guardias hasta se cuadraban.

Papá se ponía detrás de los autobuses que iban y venían ruta Maracay-Ocumare. Decía que era más seguro así, por lo peligroso de la carretera. Me fastidiaba no poder apreciar la hermosa vista del parque,  los vapores diesel del autobús no me dejaban absorber el fresco olor de la niebla, pero lo que realmente me indignaba era el pocotón de basura que comenzaba a volar de las ventanas: botellas, latas y bolsas de cualquier tipo. Al final mi padre no se la calaba más y prefería “arriesgar la vida de su familia”, adelantando al patético autobús.

El día lo pasábamos por lo general en la playa publica de Bahía de Cata, luego se podía pasar pagando una modesta entrada a Cata Privada que era más chévere y yo me daba una  larga y difícil excursión por un caminito” que me llevaba a Catica. Se recuerdan de esta canción del argentino Leo Dan “Por un caminito”…decía:

“Por un caminito, yo te fui a buscar

muy lejos camine y al fin te encontré”

Un día llegando a la playa, veo un bululú en la entrada de Cata privada, inmediatamente me mezclo entre el gentío. Quedo maravillado por la cantidad de motocicletas full de cromo, veo un bojote de melenudos, barbudos  y algunas muchachas con bandanas en la cabeza. Algo pasaba, parecía una discusión y no los dejaban pasar al Club. En el centro estaban entrevistando a un personaje naciente de la radio Venezolana: Cappi Doncella. Recuerdo que él estaba comentando a la prensa, que venía a fundar y crear una comuna (palabra desconocida para mí), en esta bellísima ensenada de Cata.

Más tarde durante la cena, todo emocionado, le doy la buena noticia a mi madre: “en la playa van a fundar una comuna”.  Mi pobre madre palideció dejando caer los platos de peltre. Para ella era inconcebible que la pesadilla de las comunas soviéticas, la colectivización y campos de trabajo  la persiguieran hasta  su adorada Ocumare de la Costa.  

Así es, en esta nube de recuerdos de la Ocumare sesentosa, también nos visitaban las “Patotas”. La principal era la de las Delicias de Maracay y claro está, no faltaban las famosas patotas del Este de  Caracas.

Me quedaba extasiado viendo las motocicletas: las Triumph modelo Bonneville, las BSA, la Indian, Norton.  Había un extraño prototipo de la Laverda, un triciclo Harley Davidson parecido a los que tenían los panaderos y también los rústicos marca DKW de tres cilindros con motor de 2 tiempos, que humeaban en forma muy particular, en el cual llegaba el cacique del grupo.

La mayoría de los patoteros que cruzaban el Henry Pittier, eran tipos papeados, utilizaban botas, franelas de rayas sin manga y tenían copete estilo Trino Mora…se acuerdan: “Se tú mismo, contigo mismo, en todas partes”.

A pesar de que muchos dicen que eran tipos malos, les digo que el ruido de los motores y la pinta de matón intimidaban, pero en Ocumare en esos sesenta jamás vi peleas entre ellos.

Hacían sus acostumbrados “piques” en la recta de Cata y en frente del malecón cuando no había “tombos” (léase policía). A veces hacían lucha libre, en donde siempre extrañamente ganaba el “líder”.

Me supongo que la falta de violencia se debía a la transculturización que estábamos viviendo con la entrada del movimiento Hippie “paz y amor” de Woodstock.

Observaba que estos  pandilleros competían por una bella muchacha. Esta chica de origen Ruso se llamaba Tatiana, como mi madre. Su belleza y éxito era tema de conversación en la pequeña comunidad rusa. Se convirtió en  modelo de publicidad y yo la admiraba orgullosamente en la cuña del champú Drene y el desodorante Mistral con su slogan: “perfume de mujer bonita”. Sufría cuando Tatiana Hainal se iba con los patoteros del Country Club y me dejaba melancólico viendo las olas del Playón.

Imagínense amigos míos, la tristeza que sentí pocos años después, al conocer su trágica muerte. A principios de los setenta en una calle oscura del Country Club de Caracas, colindando con las canchas de golf,  Tatiana de  diecinueve años, iba de parrillera en la moto con Diego Risquez.

Había un punto de control, una alcabala. Ellos siguieron a alta velocidad a pesar de la orden de parar que dio la policía. Uno de los agentes desenfundo su revólver Colt modelo 10, disparando la mortal bala calibre 38(S) que tocó la nuca de Tatiana.

Desgraciadamente en ese primer periodo del presidente Rafael Caldera (1969-1974), volvieron a implementar esa frase asociada al ex presidente Rómulo Betancourt “disparen primero, averigüen después”, por esa misma razón mataron a varios estudiantes.

Tatiana Hainal fue velada en la Iglesia Ruso-Ortodoxa ubicada en Alta Vista, Catia.

Curiosamente la casa de la familia Hainal-Hartmann comparte el mismo terreno de esta humilde capilla. Me comentaron hace poco que la caída de un frondoso árbol (indio desnudo)  ha  dañado la estructura de la entrada. Lo peor es que han tratado de invadir en varias ocasiones esta hermosa casa de Dios.

Volvimos a escuchar nuevamente el nombre de Diego Risquez ese fatídico primero de Marzo de 1973 cuando se encontró el cuerpo del niño Vegas, caso que conmocionó a toda Venezuela y quedó impune como la muerte de Tatiana. Algunas amigas de ella, como Marina  Kaschkarow (ahora en EEUU)  y la modelo Tatiana Vinogradoff  tuvieron que atestiguar en el tribunal entre muchos otros.

Cuando ocurrió el asesinato del niño Vegas, la otra bella modelo Tatiana Vinogradoff (que algunos confunden con la difunta “Tatiana Hainal”), se encontraba en París con su hermana, pero al regresar a Caracas la citaron como testigo. La prensa amarillista en aquel entonces,  publicó su foto en las portadas. Las consecuencias fueron que por salir en los medios vinculada al caso Vegas, las agencias publicitarias le cerraron la puerta y no pudo volver a caminar por la pasarela, cayendo en una profunda depresión. Fue recluida en el psiquiátrico de la Habana, Cuba, donde  todavía se encuentra hoy.

Esta historia Yurassicla ha resultado muy intensa, me ha obligado hurgar en el pasado y tocar fibras sensibles. He tratado de ser lo más objetivo,  no soy escritor y mucho menos juez, aunque les confieso ha sido sumamente difícil controlar mis sentimientos de  frustración al ver la impunidad y el olvido de estos trágicos sucesos. Por esto se la dedico con mucho cariño a las Tatianas de este mundo, para que no las olvidemos.

Mi bella amiga María Domerschikoff, me prestó la histórica foto, donde ella aparece primera finalista en la coronación de Tatiana Hainal como reina en la  reunión de Cadetes rusos en el Círculo Militar.

Amigos míos, este Yurassiclas se salió del molde…faltó  la música que escuchábamos en nuestra Ocumare de la Costa, y que no era poca por cierto.

Así y todo, mi maja y guapa cuñada Cecilia, me recordó una canción que estoy seguro muchos de ustedes  han escuchado, compuesta por Henrique Lazo llamada “Latinoamericano”, pieza que fue dedicada a Tatiana Hainal, y dice así:

“Latinoamericano llora tu niño esta vez

porque  perdió su muchacha

cuando empezaba a querer”.

Un saludo YUrassico

YUra

[ti_audio media=”1002″]

Abajo podrán ver un panfleto que le dieron a mi querida esposa Betzy caminando por Chacaíto en 1972, que refleja la realidad estudiantil de esa época.

Perfume de mujer bonita          Yurassiclas. Mayo 2011

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La cobija de lana

 Festival de Woodstock. 1969

Estimados @amigos

Explicándole al gerente en una licorería que el alza de los precios de los vinos se debía a la devaluación que ha sufrido el dólar en estos últimos años, daba igual si lo decía en inglés o en ruso, el infeliz no entendía de lo que estaba hablando.

Es difícil hasta para mí, asimilar que esta volátil y la más importante de todas las divisas se haya depreciado en más del 40 % (contra el Euro), desde que abandonamos Venezuela…suena como mucho…verdad?

Seguramente mis amigos los expertos “traders” en Foreign Currency o como ellos dicen Forex, darían cátedra comenzando su explicación con  el “pip”, que es la variación más pequeña en la cotización de cualquier moneda. En Venezuela sobre todo para impresionar a los clientes mis colegas utilizaban  el término “Basis Point”.

Cansado de mi propio sermón y no obteniendo mi ansiado descuento, emprendí la búsqueda de esa bebida de los dioses que tuviera buen precio/relación, para traerlo a una cena y quedar bien con mis queridos compinches en Boca Raton.

En mi mente sonaba esta alegre canción de 1969:

“Un vaso de vino

guitarra y canción andar los caminos

a la buena de Dios”…de Henry Stephen.

Me preocupé que mi querida esposa me mirara con cara picara desde  el sector de vinos de Sur América, sabía que deseaba  modificar con un marcador negro la “n” en la etiqueta de un muy buen vino Chileno de nombre “El Cono Sur”, para así hacer una travesura de las suyas.

Empecé a caminar hacia el stand de los vinos europeos y pase automáticamente a recordar este exitazo del 68 de Neil Diamond: “Red Red Wine”…cuando de repente mis sentidos hicieron “pip” me pare en seco, y allí la vi, parada allí, como dice la canción de los Beatles “ I saw her standing there”, una  botella de vino blanco con el nombre de “Ocumare”.

Mis manos temblorosas por la emoción y no por el alcohol, ya que de este me despedí aquel día  en que Manuel Zelaya se acobijó en la embajada de Brasil ese Julio del 2009… y revisé intrigado la etiqueta.

Este vino italiano de la zona de Abruzzo, provenía del viñedo de  la familia Lamaletto…si, la misma de cerámicas Balgres. Allí mismo como dicen “In vino Veritas”  descubrí que Ocumare no es ningún nombre indígena, ni tampoco la de un cacique como yo pensaba; meramente viene de dos palabras del latín: Ocu que significa ojo y mare que no necesita explicación…que nombre tan bonito: Ocumare.

La sorpresa fue enorme porque Ocumare de la Costa ha sido parte de mi vida y su embrujo comenzó hace más de 50 años.

En aquellos tiempos mi Ocumare era única, para entrar al pueblo había que cruzar el río que desemboca en la Boca del Playón. Cuantas veces nos quedamos varados ya que no había puente. La carretera para la ensenada más bella del mundo “Bahía de Cata “, era de tierra y recién estaban comenzando a pavimentarla, así y todo no perdíamos la oportunidad de pararnos en la famosa curvita, ya en bajada hacia Cata, donde todos tomaban la conocida foto de ese paisaje fascinante y hechicero de  mar turquesa.

Nos quedábamos en casa de mi Madrina, todavía  no entiendo como llego a encontrar esa inhóspita parcela a catorce  cuadras del pequeño malecón del Playón. Ellos tenían un guachimán, un anciano analfabeta de nombre Gregorio. Una vez me enseñó una especie de carabina que tenía en su casa, él la llamaba “Chopo”, y no “Betzy “ como apodaba “Mike Hammer” su pistola Colt 45  en esa serie de Tv  que veíamos en los 80 y comenzaba con esa música sexi de saxofón.

Gregorio  me contaba en las tardes  una y otra vez la historia de su vida, cuando de policía vigilaba a los presos que construían la carretera desde el Limón (Maracay) a Ocumare, por la cordillera de la costa. Todos ellos trabajaban encadenados  a un grillete con una  bola de metal para así no poder escaparse. Cabe destacar que esta serpenteante carretera es obra del Benemérito  Juan Vicente Gómez que comenzó en 1910  utilizando los  presos de aquella época. Este guachimán me comentaba que muchos presos murieron en esta peligrosa hazaña, seguramente muchos por fatiga,  enfermedades, fusilados o mutilados por los machetes o quizás hasta rodando con su bola de hierro por los barrancos de la selva. Gregorio me susurraba que  sabía dónde estaban los restos de cada uno de ellos….buen tema para un documental.

No mucho después, mis padres compraron una “Dacha”,  léase casa, más cerca del Playón. Era nuestro orgullo y escape, como esa canción de 1970 que cantaban Crosby, Stills & Nash “Our House” … is a very, very fine house with two cats in the yard . No solo la disfrutábamos nosotros sino también nuestros amigos por varios años, hasta que algo extraño comenzó a suceder.

Los invitados empezaron a protestar que no podían dormir debido a los extraños ruidos y movimientos. Por la mañana se quejaban; no habían podido cerrar un ojo por culpa de la bulla. Era como si alguien estuviera moviendo, arrastrando el escaso y liviano mobiliario que teníamos en la sala, con mucho escándalo. Decían que escuchaban  pisadas, un constante chirrido tras la pesada puerta de madera de la entrada, una silla que crujía y las hamacas se mecían, claro, se levantaban de noche pero no se veía nada.

Otros buscaban al amanecer esa flor cuyo olor tan peculiar los había acompañado durante sus inquietos sueños…y no la encontraban.

En pocas palabras teníamos un alma en pena, un fantasma, los rumores y temores se propagaron entre nuestras amistades. Cada vez menos, nuestros amigos se atrevían a pernoctar o a pasar una semana santa con nosotros.

Pasaron varios episodios que todavía tengo frescos, como aquel cuando fuimos un grupo de la Universidad y uno de los compañeros de nombre Alon Aramati, le tocó la cama de la cobija de lana. Entrada la madrugada, se puso muy nervioso y nos despertó a todos porque alguien o algo le susurraba al oído. Entre bromas, risas y más risas, conversamos y nos volvimos a dormir. De pronto un gato, que apareció de la nada, saltó sobre mi compañero Alon. La conmoción fue tal que tuvimos que salir todos a la terraza para que él se fumara un cigarrillo y se tranquilizara. De repente la puerta principal se cerró con tal fuerza que la roca que utilizábamos para mantenerla abierta, salió disparada hasta la calle. Nos quedamos pasmados, primero porque era una noche sin brisa y segundo  por quedarnos “trancados” afuera con el infortunio de no poder entrar. Menos mal que la llave del carro “Maverick”, estaba escondida en el cenicero y terminamos durmiendo todos en el vehículo  frente al malecón. Por cierto gracias a Alon  tuve el gran honor de conocer y asistir a un concierto de su tío, el famoso poeta de la canción Georges Moustaki…Se recuerdan como sonaba esa pieza “El Extranjero” con ese ritmo un poco mediterráneo, comenzaba así:

“Es con mi facha de extranjero

Judío errante, y pastor griego

con mis cabellos al azar”.

En otra oportunidad el novio de mi cuñada, hijo del famoso científico Jacinto Convit, comentó trasnochado que no pudo dormir porque las luces constantemente se prendían y él tenía que levantarse varias veces para apagarlas. Me faltó comentarles que Antonio estudiaba medicina y no creía en fantasmas ni brujerías, así y todo, no volvió a pernoctar en nuestra dacha.….Otras escalofriantes experiencias sufrieron conocidos de mi familia, muchos culpaban aquella extraña manta de lana tipo militar que cubría una de las camas y cuyo origen nunca pude verificar.

Mi madre, muy creyente y religiosa, decidió llevar al Cura de nuestra iglesia Ortodoxa, San Nicolás ubicada en los Dos Caminos en Caracas, para encontrarle una solución a estas manifestaciones enigmáticas.

Creo que para el Padre Baumanis fue un paseo agradable que lo sacó de la rutina. En el pequeño carro de mi madre, íbamos bien apretados ya que también nos acompañaban tres miembros del coro de la congregación.

Llegamos al mediodía después de cruzar el fresco sector de Rancho Grande del parque Henry Pittier llamado en honor al biólogo suizo que estudió dicha área.

El fervoroso padre tomó su tarea bien en serio desde el principio.

Actué inmediatamente de monaguillo ayudándolo con el cirio y el incienso, mientras él rociaba con su aspersorio agua bendita en todos los cuartos, marcaba con la llama de la vela cada marco de las puertas con el signo de la cruz, recitando y orando en voz alta.  Atrás el coro cantaba los rezos en el más estricto orden ortodoxo. La escena era bizarra. El calor era infernal, a pesar de que la casa siempre estaba bastante fresca por su techo de asbesto…es increíble que hoy en día todavía en el interior de Venezuela muchas viviendas no solo tienen estas cancerígenas láminas en los techos sino también para colmo de los colmos, el tanque de agua es del mismo material.

El cura transpirando, vestido con su sotana negra, la señora del coro con medias gruesas de nylon y vestido floreado y los otros dos miembros del coro en corbata y saco que olían fuertemente a naftalina, cantaban a “capella” Yo mareado entre el calor y el incienso, los cantos bizantinos que por cierto son muy conmovedores y que tanta fascinación me producen, estaban bastante  desafinados. Puede ser porque una carterita de vodka se asomaba de los bolsillos de un pantalón.

En el cuarto de la cobija de lana, hubo una gran conmoción. El cura paró en seco, empujó al grupo que venía atrás y salió corriendo. Resulta que un amigo mío de la infancia, Vladimir, había olvidado su máscara de  “Diablo de Yare” en una esquina oscura del cuarto. Me pidieron sacarla de la casa. El proceso siguió y duró  más de una hora, la deshidratación fue extrema y se echó hasta la última gota de agua bendita mezclada con nuestro sudor. La escena era tan extraña que estoy seguro que ningún cineasta pudiera reproducirlo en una película.

Y para que sepan, después de esta bendición y exorcismo nunca hubo otra queja o comentarios sobre ruidos extraños en la noche.

Así como  desapareció esta ánima también desapareció esa extraña cobija áspera de lana que estaba en mi cuarto. Era una cobija en buen estado, color verde con una franja marrón que decía en alemán: “Polizei 1939”. Nunca supe como apareció en la casa, no conozco la historia de esa cobija, ni que alma habrá arropado o resguardado…. habrá sido la de un pobre soldado alemán?

Pero la verdad mis queridos amigos los dos fantasmas que quedaron para siempre, son los que muchos de ustedes tratan de evitar en sus retratos cuando desde esa curvita famosa arriba mencionada, toman  la fotografía de Bahía de Cata, buscando siempre que no aparezcan esas dos moles de hierro y cemento, esos dos edificios horrendos que se construyeron en la orilla de la playa en los años 70, dejando su sombra para siempre en mi querida Bahía de Cata.

Un gran saludo Yurassico

Yuяa.

La cobija de lanaYurassiclas   Abril 2011.

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La perfecta Pirouette

 

Photo: Gin Navarro (gincreative.com)

Estimados @amigos

“Yo tengo los años nuevos y mi padre los años viejos,

el dolor lo lleva dentro y tiene historia sin tiempo,

viejo mi querido viejo”.

Que letra tan nostálgica, se te encoge el corazón.

Estas líneas pertenecen a una de las primeras canciones y quizás la  más famosa del cantautor  argentino “Piero”, pieza que en 1969  inmortalizó a todos nuestros queridos viejos.

Mi viejo, Mijaíl Georgiovich, como le dicen los pocos amigos del alma, utilizando el patronímico (que es añadir el nombre del padre con la terminación ovich), de 88 años de edad, nos visitó hace poco. Viene haciéndolo ya diez años seguidos, debido a mi negativa de pisar tierra Venezolana. Esta vez, vino para despedirse, aunque él y yo no queremos aceptar esta triste verdad. Todavía en la casa está fresca su presencia y el eco de nuestras discusiones políticas y de la vida.

Otra canción que me hace recordar a mi viejo y que nos sacudió primero como hijos y ahora como padres, es: “Father and Son” del británico Cat Stevens, se acuerdan? en Venezuela empezó a sonar en 1971.

Y así fue, en una tarde aburrida con mi Viejo, evocando este clásico de Cat Stevens que comienza con ese tono ronco: 

“It’s not time to make a change

just relax, take it easy”,  

Fuimos a la biblioteca de Boca Raton a buscar un DVD para disfrutarlo después de la cena,  encontramos una película sobre Piero, perdón otro Pedro, que encumbró la música clásica y en especial el género para el Ballet… me refiero a Pyotr Ilyich Tchaikovski.

De niño tuve graves problemas con Pyotr, me disgusté con su música… y estoy seguro que ustedes me darán la razón.

En esos años de la Venezuela de los 60, mi madre me llevaba con bastante  asiduidad al Teatro Municipal y al  Teatro Nacional localizados en El Silencio. Había una buena afluencia de artistas internacionales y sobre todo la presencia soviética estaba muy de moda.

En especial íbamos a ver estos grupos de Danza y Ballet tanto clásicos como folklóricos que venían cruzando la misteriosa y fría cortina de hierro.

Nunca supe si en realidad asistíamos a estas obras por buenas o por Rusas, que al llegar a casa me motivaban a bailar el Casatchock, o porque mis padres necesitaban saber si estos artistas vivían felices bajo el yugo soviético. No sé cuántas veces mis progenitores se habrán hecho la pregunta si tomaron la decisión correcta de emigrar a esta bella Venezuela.  

Por cierto esta pieza tan alegre del Kasatchok,  la empezamos a bailar a principios de los 70, con la interpretación de Dimitri Dourakine y su orquesta Cosaca, esta pieza es una adaptación de una enérgica canción patriótica  Rusa (Katyiusha).

Varias veces mis padres invitaron a cenar a estos grupos de danza, me recuerdo en especial el grupo del ballet folklórico de Ucrania.

Llegaron a nuestra casa, desde un principio eran puras risas, chistes y alegría…no dejaron absolutamente nada en la mesa, arrasaron con todo. Me recuerdo que había dos chaperones que se quedaron afuera…mi madre me pedía que les llevara algo de comida. Eran los policías, los comisarios políticos, la KGB que cuidaban a estos artistas para que no desertaran…pero al final se integraron al grupo, no hay nada como el Vodka para romper el hielo.

Esa noche acabaron con todo el licor de la casa…vi a mi padre buscando las ultimas botellas escondidas en el closet. Me imagino que esa manía de ocultar por toda la casa, no solo botellas de vodka, debe ser algún trauma de  guerra.

A la mañana siguiente, mi viejo con enfado me pregunta: ¿qué paso con mi colonia? Me enseña su botella de un litro de “Jean Marin Farina de Roger y Gallet” completamente vacía. Increíble, estos feroces soviéticos se bebieron hasta la colonia de mi padre.

Después de ver tantas obras en ese ambiente ecléctico del  Municipal en la  zona del Silencio, tengo que mencionar a esta maravillosa canción, un clásico: “The Sound of Silence” de Simon and Garfunkel. Esta canción fue parte de la banda sonora de la película “El Graduado”. Fue años después que empecé a conocer y apreciar mejor a este dúo norteamericano…se recuerdan como comienza la lírica:

“Hello darkness, my old friend

I’ve come to talk with you again”.

Y fue seguramente allí, regresando del Silencio cuando a mi madre se le metió en la cabeza una idea descabellada, una barbaridad….la más loca de todas…: su hijo debía convertirse en un bailarín clásico y así amigos comenzó mi pelea con Pedro…quise decir Pyotr.

En casa, el sueldo de Topógrafo de mi viejo en el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) nunca alcanzaba, pero mi madre logro becarme en la academia de Ballet-Arte, bajo la dirección de una famosa bailarina rusa Lidija Franklin. Era la escuela más importante de Ballet en Caracas en aquellos tiempos.

Más tarde se convertiría en la Escuela Municipal de Ballet, dando oportunidades a muchachos y muchachas con talento (no como yo), con pocos recursos para incursionar en esta difícil disciplina como lo es la danza clásica.

Y así es, comencé a estudiar Ballet…era el único del género masculino rodeado de esas criaturas etéreas, extrañas y complicadas que llaman: niñas.

Tuvieron que acomodarme un pequeño espacio en el sótano de la casa ubicada en las Palmas, ya que solo había un vestuario y baño para las bailarinas. Tenía que usar una panti- media de color blanco que por ser tan apretada me costaba como 5 minutos en ponérmela, estaba un poco gordito según las viejas fotografías. Luego me vestía con un top negro de nylon y claro está con unas zapatillas blancas (sin punta) de ballet. Por alguna extraña razón cuando entraba al salón de ejercicios estas diablillas, perdón, chiquillas etéreas comenzaban a reírse.

Los ejercicios en la “Barre” comenzaban con los plies en primera posición de pies, segunda, cuarta y quinta…luego seguíamos con otros movimientos básicos del ballet cuidando siempre la postura: estiramientos (etendre), girar (tourner), elevar (relevé), saltar (sauter), deslizar (glisser) y los degages entre otros, todo bajo la estricta mirada de la profesora Lidjia.  Como pueden observar, el Ballet sirve además para aprender francés.

Mi mayor problema no era la bochornosa clase de Ballet, sino como retornar a casa sin ser descubierto por los amigotes y  llegar a tiempo para ver por televisión “Mi marciano favorito” y la serie de dibujos animados “Las aventuras de Jonny Quest”.

Debo haberme quejado mucho y mi madre se apiado de mí, convenciendo a una muy querida amiga a que inscribiera a mi compadre Andrés en estas inolvidables clases.

Lamentablemente  no se la calo mucho tiempo y hasta el día de hoy, más de 40 años después  nunca hemos tocado este  tema.

Me dio clases por un tiempo, uno de los mejores bailarines que ha habido en Venezuela: Vicente Abad,  que con su personalidad y buen humor hizo más llevadera esta pesadilla.

Claro está, participe en varias obras de Pyotr  Tchaikovski, en el Cascanueces hice un Pas de Deux, en el Lago de los Cisnes un Brisé de Volé  y  en la Bella Durmiente hasta tuve la oportunidad de hacer un Cabriole, que es una especie de salto hecho únicamente por los hombres, moviendo las piernas como una tijera en un determinado ángulo.

Finalmente, escribiendo este Yurassiclas, me he dado cuenta que he hecho las paces con Pyotr.

Y así es, amigos, cuando los veo bailando,  me impresiono de la calidad y ritmo que tienen  todos ustedes. Por acá en Boca tenemos unos que bailan Salsa muy bien, otros Merengue y hasta hay un gran aficionado de la NASA que baila el difícil paso de Michael Jackson “el Moonwalk”… lo tenemos grabado en video como prueba.

Para disgusto de Betzy nunca quiero salir a la pista, quiero que entiendan que no es el por el trauma de las clases de Ballet, y pido  excusas por no bailar en sus animadas fiestas….pero en el fondo  la verdadera razón queridos amigos, es que si salgo a danzar y hago una perfecta “Pirouette” ¿cómo van a sentirse ustedes?

Un saludo YUrassico

YUяa

Aquí pueden ver un ejemplo simpático:  http://www.youtube.com/watch?v=ozkqeSMXu3Y

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Salvador…Mata

Estimados @amigos

El  corazón se acelera, explota a la velocidad de la nave Enterprise, mi mente empieza a parpadear como una luz láser, como la señal de un semáforo cambiando a tonalidades desconocidas. Oigo música inexistente del grupo The Doors: “Riders on the Storm”. Advierto ardor corriendo por mi sangre, siento que el demonio está dentro de mí ganando esta pelea: “que me estás haciendo,  vas a salirte con la tuya?”.

¡Que repugnante!

Una gota de sudor resbala por mis lentes bifocales, estoy atrapado, aterrorizado, no puedo respirar, dejo de percibir los olores, estoy desorientado, mi brazo izquierdo empieza a doler y las alarmas se disparan a través de mis poros.

Si! …voy a tener que correr otra vez en esta carrera..en esta caminata de la vergüenza. Que humillación… otra vez.

Llego donde Betzy, detecto sorpresa, luego resignación y veo en las pupilas de ella el reflejo de mi pánico. Balbuceo: “tengo un ataque al corazón”.

Momentos antes estaba tranquilo, recogiendo limones en la casa de playa de mis queridos suegros en Flor de Mayo, Rio Chico cuando el corazón comenzó con el:

“tiqui tiqui taqui

titá tiqui taqui tá”..como dice la canción de “Barlovento”.

Recogemos a toda prisa, corriendo hacia la seguridad de la ciudad, dejando atrás la tierra ardiente del tambor.

Ese domingo, en la cola de Tacarigua, estaba seguro que mi muerte vendría  en segundos, antes de la inútil alcabala de Caucagua.

Entramos por emergencia al Urológico de San Román, la opinión del médico de guardia después de haber escuchado mi cuento sobre la generosa y frondosa mata de limón, fue: un golpe de calor. Regalé unos limones grandes, verdes, jugosos al personal de enfermería después de tranquilizarme con un brebaje de electrolitos sabor a cítricos y claro está, aquí tengo que mencionar esta acida canción que escuchábamos una y otra vez a principios de los setenta, cantada por el ex integrante de los Impala: Henry Stephen..”Mi Limón Mi Limonero”…siempre me acuerdo cuando cantaba:

Aaayayai, limones para chupar.

Así comenzó mi calvario, el cual me acompaño durante  tres largos años.

Estas situaciones anómalas empezaron a ser recurrentes, me agarraban fuera de base, no había señal de advertencia. Los latidos cardiacos rápidos, me entumecían, me sentía al borde del precipicio, me convertí en una piltrafa humana siempre esperando a ese demonio inexistente.

Esta inseguridad afectó mi trabajo, me negaba a viajar en avión y hasta llegue a no poder manejar por el terror de quedar atrapado escuchando “Simpatía por el Diablo” en plena cola de Caracas.

Conocí todas las salas de urgencia de nuestra capital y también visite a algunos médicos, uno detectó un prolapso en mi válvula Mitral (la que está entre la aurícula y el ventrículo izquierdo del corazón). Otro, un cirujano, me explicó que eso era fácil de arreglar, sustituyendo esta válvula  por la de un cerdo.

Un tercero, después de una batería de pruebas, me dijo que estaba completamente sano y hasta escribió eso en una nota, la cual guardé en mi cartera por muchos años y aun  la conservo en alguna de mis gavetas, en la cual certificaba que estaba físicamente sano.

Haciendo referencia a los cardiólogos tengo que hacer una pausa, porque entre las miles de canciones dedicadas al corazón y sus malestares hay una muy romántica de los australianos:

The  Bee Gees “How Can You Mend a Broken Heart (Como puedes curar un corazón herido). Esta balada salió en el disco Trafalgar que empezamos a escuchar en Venezuela en 1971. Una estrofa dice así:

 “¿Cómo puedes reparar a este hombre roto?

¿Cómo puede un perdedor alguna vez ganar?

Por favor, ayúdame a curar mi corazón roto

Y déjame vivir de nuevo”.

 En un viaje entre Heathrow-Caracas, después de una taquicardia a más de 30.000 pies de altura, abrochándome fuertemente el cinturón, pidiendo otro whisky, para evitar irrumpir en la cabina de los pilotos, decidí  hablar con los cuñados. No con el grupo musical en donde figuraba Carlos Morean, sino con dos excelentes médicos, que realmente son mis cuñados. Especialmente conversé con Miguel, un tremendo profesional, le pedí consejo con mucho embarazo porque se me había zafado un tornillo, la locura me consumía y hasta deje de escuchar a esta banda británica, los padres del Heavy Metal “Black Sabath”, en especial su éxito  “Paranoid” de 1970.

Me recomendó ir a visitar a Salvador… un colega.

Llego temprano en la tarde a su consultorio, medio escondido…solo me faltaba ponerme un bigote falso y un sombrero. El mismo estaba ubicado en el Centro Clínico en San Bernardino exactamente en el piso 13, que buen presagio…estaba solo su recepcionista. De repente entra un individuo, parecía caído de la mata,  tenía la corbata torcida, la camisa desabotonada y casi no podía respirar por el esfuerzo realizado. Resulta que justo después de yo salir del ascensor este se dañó y el pobre Doctor  tuvo que  subir los 13 pisos por la escalera. En ese momento pensé que el Dr. Salvador Mata venia a matar y estuve a punto de salir pitado.

Después de entregarle una carpeta voluminosa con  todos los análisis de mi pobre corazón, comienzo a  echarle el cuento de mis pesares.

El psiquiatra me interrumpe a los 5 minutos y me da tres extractos de historias médicas, una de un militar, otra de un comerciante y la tercera de una ama de casa, claro está, sin sus datos personales. Bingo! los cuatro teníamos exactamente los mismos síntomas.

El Dr. Salvador, me dijo que no me preocupara, que mi mal no era mal de amores, sino un desbalance químico cerebral que me producía los Ataques de Pánico. Aquí,  no sabía que era mejor, si el prolapso de la válvula mitral o este nuevo diagnóstico.

Me recetó un par de drogas y me aseguró que en un par de meses iba a estar bien.

Y así fue, mis fieles lectores, el Dr. Salvador Mata no solo me curó, me liberó de mis demonios y me salvo del apocalipsis. Estoy agradecido a este salvador que volvió a poner orden en mi vida, nunca le di las gracias, porque así es la vida.

Definitivamente después de estos tres años oscuros de Ansiedad (solo puedo mencionar brevemente a Chelique Sarabia, porque estoy pasado de éxitos musicales en esta narración), en que mi vida diaria era un suplicio, empecé a comprender un poco más a los locos, a tenerle cuidado y aprender a diferenciar las alarmas reales de las intangibles, término que estudiamos en Contabilidad I para clasificar los activos en un balance.

Las alarmas y las señales de advertencia más peligrosas y difíciles son las que uno no quiere reconocer,  y así fue amigos míos, esta vez con un poco más de canas a finales de los años 90, unas nuevas señales surgieron. No me agarraron desprevenido ni fuera de guardia como a mis padres y en especial a mis abuelos en la Rusia del Zar, cuando una filosofía caduca, perdedora  me abrumó con sus delirios y complejos. Cuanto miedo da salir, atravesar este mar, y no precisamente el de la felicidad.

Para terminar esta breve historia sobre los locos, tengo que recordar esta canción y una de las mejores interpretaciones de María Conchita Alonso..era mi diva hace muchos años con su tema La Loca (1984), la canción comienza con esta línea:

 Dicen por ahí más bien que estoy un poco loco….

 Saludos YUrassicos

Yuяa

Salvador…Mata.    Yurassiclas. Febrero 2011

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Cuando las calles no tienen nombre

 

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Estimados @amigos

Leyendo una encuesta sobre los mejores libros del 2010, publicada por la revista cultural del periódico El País de España, me encontré con el título de un libro que me llamo la atención. Entre los libros ganadores, claro está, se cita “El sueño del Celta” del reciente premio Nobel nuestro admirado Mario Vargas Llosa; pero también está una novela del francés Jean Echenoz autor del cual no he leído nada y cuyo título es “Correr”.

Esta biografía novelada trata la vida de uno de los mejores corredores y maratonistas de todos los tiempos, el checoslovaco Emil Zapotek que en su época lo llamaban “La locomotora humana”. Dicen que tenía una forma extraña de correr y cambio la percepción que en ese entonces se tenía del maratón. Según la novela, se consideraba esta disciplina solo para atletas excéntricos, perdedores y solitarios.

Este atleta ganó 3 medallas de oro en carreras de fondo de 5K, 10 K y el maratón en las olimpiadas de Helsinki en 1952 y tuvo una vida muy particular.

Esta mañana, cuando el silencio me llamaba, trotando y tratando de alcanzar las imposibles marcas de Zapotek en el enorme parque que tenemos en frente de la casa, aquí en la “Ciudad de la Furia”, perdón en Boca Raton, recordé mi querido, amado y único Parque del Este, que este mes de Enero del 2011 cumple 50 años.

Por cierto, que canción tan buena del grupo Soda Stereo, con esa letra un poco gótica e influenciados por el grupo británico The Cure…fue uno de sus primeros éxitos en 1988.

Una estrofa dice así:

“Me veras volar, por la ciudad de la furia

Donde nadie sabe de mí

Y yo soy parte de todo”.

Considero que el Rock Latinoamericano subió a otra categoría con esta canción y en especial con este grupo argentino.

De chamo me llevaban al Parque del Este y luego yo lleve a mis hijos cientos de veces. Cuando podía los sábados y domingos trotaba dándole tres vueltas que son 7.5 Kms. A veces encontraba una fémina trotando, yo no la pasaba, disfrutando más del ejercicio, dejando volar mi imaginación.

En aquella época había pocas mujeres trotadoras, las mejores corrían antes de las 9 de la mañana y no se ponían perfume. Hoy en día  hay más mujeres dedicadas a esta actividad, pero al pasar por sus velos perfumados diferencio la verdadera deportista de la devoradora de hombres.

En mi recordado Parque del Este,  después de trotar, bajaba las pulsaciones del corazón viendo las jaulas de los pájaros y el área de las nutrias, por cierto una tenía el ojo blanco, parecía enferma de cataratas.

Temprano en la mañana con la brisa fresca y el sol naciente, se producía un momento mágico, gracias a los aromas de las flores, árboles, sobre todo los de la totuma y el hermoso paisajismo de este bello parque. Hasta tenía un locker alquilado para poder cambiarme después de darle varias vueltas al parque. Aquí tengo que parar de correr y mencionar este gran éxito que escuchábamos en 1972 del Grupo Chicago: Saturday  in the Park…que canción tan alegre y positiva!

El Parque del Este era bien chévere, era un refugio. En el lago aprendí a remar, en el estacionamiento a patinar y en el Planetarium Humboldt a identificar las estrellas y hasta asistí a un espectáculo psicodélico de rayos laser con música de Pink Floyd y Emerson Lake & Palmer, fue unas de las raras veces que vi abierto el parque de noche.

Siempre me llamo la atención que había una estación de la Guardia Nacional y cuando era muchacho la guardia patrullaba el parque a caballo…luego deje de ver los jinetes, me imagino que los equinos habrían muerto. Estoy seguro que la presencia de la guardia era por la cercanía a la Casona y al Aeropuerto de la Carlota. Se rumoreaba que había un túnel secreto de escape para los presidentes. Cada vez que pasaba por esa zona militar me imaginaba que iba a salir el recientemente fallecido Carlos Andrés Pérez en chores de deporte a correr conmigo…como pueden ver fui influenciado con ese slogan de “ese hombre si camina”, de verdad no me imaginaba a Lusinchi, Caldera o Herrera Campins salir de allí. En diferentes oportunidades acompañe a los reclutas de la casa militar… vestían de blanco y años después usaban un mono de color vino tinto…trotaban bastante lento y no tenían los zapatos adecuados…a los castigados los ponían a trotar con las botas de combate.

Muchas tardes me escapaba del trabajo cuando caía lentamente el sol, iba al parque mientras  la ciudad se difuminaba y volvía a encontrar la paz que el día me negó (estrofa de la canción del abuelo del Rock español Miguel Ríos, “El Parque”).

Aunque no hay una canción dedicada al Parque del Este, tengo que hacer un paréntesis porque hay que mencionar un himno escrito para todos los parques del mundo “MacArthur Park”…se recuerdan amigos? Fue un exitazo en 1968 cantado por Richard Harris. Luego 10 años después en 1978 Donna Summer hizo un excelente cover de la misma, para mí una de las mejores versiones fue la del trompetista Maynard Ferguson.

Empecé a trotar en el parque de adolescente, me recuerdo que mis primeros zapatos eran unos Keds y luego unos Didaven, también habían unos Rex, pero eran muy duros. Después del 83 por el control cambiario le pedía a todos mis amigos que viajaban a EEUU, traerme un par de zapatos…allí empecé  a conocer los New Balance, los mejores hasta hoy en día…esto suena a cuña de Pedro Penzini Fleury.

En el Parque del Este había un grupo de trotadores serios, lástima que nunca me encontré con el  inigualable Pedro Penzini.

Que programa tan bueno tenía el Sr Fleuri, trataba siempre de escucharlo cuando me regresaba tempano a casa de 6 a 8 PM por la FM 99.9 , me tranquilizaba al manejar con sus comentarios y sobre todo como él decía con la mejor música de los 60, 70 y 80 y aprendí cosas interesantes. Siempre tomaba en serio sus consejos de ejercicios y nutrición  para correr mejor. Me compraba todas las pepas y brebajes que él recomendaba, cuando hablaba de la vitamina C, me paraba en la primera farmacia y la adquiría efervescente, sabor a naranja marca Cebion de la Sandoz, también el Ginseng, Ginkgo Biloba, que según el curaba todos los males y las capsulas de aceite de pescado entraron en mi dieta diaria. Menos mal que no existía el Viagra, porque estoy seguro que lo hubiera comprado también. Mi única observación era que repetía demasiadas veces la canción un poco aburrida de Dean Martin llamada “Everybody Loves Somebody”…quien sabe, seguramente se la dedicaba a un ser querido.

Toda mi vida el correr como un lobo estepario me ha limpiado mi mente, me hace pensar y escribir estas raras divagaciones que he hecho últimamente. Ya no corro solo, Betzy, mi querida esposa acaba de romper la difícil pared psicológica de los 5 K, y eso la tiene muy motivada.

Amigos míos los invito a comenzar a trotar o por lo menos a caminar y hacer más ejercicio este 2011, se van a sentir más sexis y positivos.

Y aquí recordando a mi querido Parque del Este en su quincuagésimo aniversario y comparándolo con el de la ciudad de la furia, la única similitud que encuentro, es que sus caminerías no tienen nombre y por esto quisiera mencionar para despedirme de ustedes , este increíble tema del grupo Irlandés U2  de nombre: “When the streets have no name”..Cuando las calles no tienen nombre.

La primera estrofa canta así:

“I want to run

I want to hide

I want to tear down the walls

That hold me inside

I want to reach out

And touch the flame

Where the streets have no name.”

Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.

Un gran saludo Yurassico a todos ustedes

YUra

Cuando las calles no tienen nombre… YUrassiclas . Enero 2011

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Oratorio de Navidad

 

Estimados @amigos

 ♪♫ Please Mister Postman, look and see

If there is a letter in your bag for me♫♪

Que canción tan pegajosa…se acuerdan?.así sonaban los Beatles a finales  de 1963.

Y aunque en Caracas, no llegaba con regularidad el Mr. Postman, aquí en Boca lo primero que acostumbro hacer, al llegar a casa, es abrir el buzón de correo.

Todavía, después de 10 años, me sorprende y me pregunto como hace el correo Estadounidense para ser tan eficiente. Como siempre, el buzón, está lleno de folletos de publicidad y las penosas e ingratas facturas.

Pero el otro día me encontré con un sobre diferente. Me llamó la atención  que tenía estampillas de Alemania, con el sello del Deutsche Bundespost (oficina de correo). Los datos del destinatario estaban escritos por los delicados movimientos musculares de la mano de una mujer.

Al abrir el paquete, me encuentro con un CD de música, un  regalo de la madrina de mi querida esposa Betzy, que por cierto la llamamos la tía loca.

Esta mujer bohemia, izquierdosa, del partido verde, que todavía te envía las cartas escritas a mano con una caligrafía que solo se logra con planas y más planas del método Palmer, exigidas por una maestra germánica ,vive en una ciudad medieval al norte de Alemania de nombre Lubeck. Hace poco esta pintoresca  ciudad cumplía 860 años y la UNESCO la declaró patrimonio de la Humanidad.

El CD de música que ella nos envió, es de nuestro embajador Gustavo Dudamel con la Orquesta Juvenil de Venezuela, interpretando esta pieza que considero el Pico Bolívar de la música clásica contemporánea “La consagración de la Primavera” de Stravinsky, una obra de mucha energía y ritmo que hace sudar a las mejores orquestas del mundo y pone nerviosos a los más experimentados directores. Las otras piezas del CD son de otro autor menos conocido el mexicano Silvestre Revueltas, a quien suelen llamar  el Stravinsky de Latinoamérica. Este disco lo tengo, ya desde hace varias semanas mirándome en mi escritorio. La verdad es amigos míos, no me he atrevido abrir y escuchar este CD, ya que tengo miedo de encontrar una dirección e interpretación mejor que todos estos conductores de orquesta que han sido parte de mi vida como  Subin Mehta,von Karajan ,Rastropovich y mi favorito James Levine. No estoy listo para bajarlos de mi pedestal.

Venezuela ha sido cuna de grandes músicos. Uno de mis favoritos el compositor y director Aldemaro Romero, también fue un gran embajador de nuestra cultura musical. No solo por sus trabajos con la Onda Nueva, sino también como director de la Filarmónica de Caracas. Este genio nos deleitó con sus espectaculares conciertos en los teatros rococó del Municipal y Nacional, y hasta en el Poliedro de Caracas donde lamentablemente tuvo una época gris como administrador del mismo.

La tarea de dirigir una orquesta y más aun con un coro, es un talento único como pude apreciar de cerca en los años 70 y 80.

Participe en la coral de Música Antiqua, la cual dirigía la Sra. Ruth Gosewinkel. Presentábamos generalmente una obra en época de Navidad. Tome parte como barítono en las obras: El Oratorio de Navidad de Bach, la Misa de Coronación de Mozart y el Mesías de Haendel.

Entre a formar parte del coro gracias a un conocido de mí futuro suegro que me invitó a un ensayo. Yo tenía 18 años y  me senté en el área de barítonos, lo primero que me llamó la atención,  fueron unas piernas fantásticas, sexis, de una rubia bastante atractiva que se sentaba en el área de los sopranos. Bueno las dichas piernas hicieron un efecto hipnótico, que hizo quedarme en los ensayos hasta que me convertí en un miembro de confianza del coro.

Mi observación es que en esa época de los 70 las mujeres utilizaban más la falda, no se ponían esta cadenita sexi que muchas tienen en los tobillos y lo mejor de todo no tenían tatuajes. Quiero aclarar que no era el único maravillado de esas sinuosas piernas.

Trabajábamos y practicábamos durante todo el año, reuniéndonos los miércoles unas cuarenta personas del coro, un piano de cola bajo la batuta de Frau Gosewinkel, en su pequeña casa en los Chorros.

El sector de los niños malos, los barítonos y bajos, ocupábamos la última fila después de los tenores. Estaba conformado por hombres maduros de la comunidad alemana. Allí atrás los olores eran especiales: sudor, ajo, cigarrillo, salchichón y repollo agrio. Siempre aparecía como por arte de magia una botella de ron, que nos la tomábamos agachados para que no nos descubriera la estricta directora Frau Ruth. Cuando cantábamos toda la casa se llenaba con ese olor dulzón inconfundible del Ron Pampero. En uno de estos numerosos ensayos, el coro sonó tan bien…durante unos 9 segundos perfectos…que creo que hasta Johann Sebastian se sintió orgulloso de nosotros.

El Oratorio de Navidad  de Bach consiste en 6 cantatas o partes, que cuentan la historia bíblica de la natividad. Es muy difícil presentar las seis cantatas en un solo concierto, fracasarían ante las altas exigencias técnicas de la obra, prácticamente imposibles de aguantar durante varias horas, tanto por los ejecutantes como por el público.

Mi querida madre que dominaba seis idiomas, se sentaba conmigo horas y horas para corregirme la difícil pronunciación y explicarme el significado de la letra que estaba en el antiguo Alemán.

Este concierto se había programado por primera vez para las cantatas 4, 5 y 6 que son de una belleza y majestuosidad que equivale o sobrepasa a la primera parte.

El concierto se efectuó del 19 al  21 de diciembre de 1976 en la Iglesia La Santísima Trinidad de Prados del Este a las 8:00 pm.

Participaban las venezolanas Gisela Hollander (soprano) e Isabel Grau (contralto). Se invitó a un tenor de Alemania Peter Ruschenburg, un hombre delicado que interpreto los solos de una manera admirable.

Aunque ustedes no lo crean el solo de la trompeta de Bach es clave en esta obra y por eso se importó de Alemania a Reinhold  Loesch uno de los mejores intérpretes en el mundo de esta piccola trompeta. Este instrumento de viento es un poco más pequeño, con diferente afinación y  no había especialistas en Venezuela que tocaban esta singular trompeta.

El concierto es maravilloso. Ver el fruto de un año de trabajo y camaradería que se formaba, valía la pena. La energía de la directora era pasmosa, contagiosa. Dirigir a la vez 33 destacados músicos de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, y aproximadamente 60 personas del coro era una gran tarea.

Cada concierto es diferente..no porque cambie la obra sino porque surgen acontecimientos diferentes, a veces bizarros.

Así pasó con el trompetista,  ya que su intervención era por corto tiempo al principio y al final de la obra, y el hombre se dormía entre las partes que no le tocaba.

En uno de estos conciertos durante el intermedio el trompetista se esfumó.

En la parte posterior de la Iglesia apareció la Directora Frau Gosewinkel con cara angustiada buscando al desaparecido trompetista. Salimos corriendo en varios carros hacia Concresa y lo encontramos tomando cerveza en un botiquín cerca de un abasto en la zona de Prados del Este.

Regresamos justo a tiempo, pero el trompetista algo molesto y con un palo de más, comenzó con un ritmo tan rápido que puso a todo el mundo a correr tanto a la orquesta como al coro.

Sé que para Frau Gosewinkel fue una noche difícil tratando de controlar al trompetista y a algunos otros anarquistas que siguieron al atropellado y talentoso solista. Así y todo al finalizar la obra, el público se levantó eufórico aplaudiendo y pidiendo como es costumbre: “otra..otra..otra” a la despeinada, sudada y agitada directora.

Este pedido del público, siempre lo complacíamos con el comienzo de la primera cantata de esta maravillosa obra que dice así:

“Jauchzet, frohlocket! Auf, preiset die Tage,

Lasset das Zagen, verbannet die Klage,

Alegraos, cantad felices! ¡Alabad este día!

¡Abandonad el temor y las  penas!”

 Y ahora que se acerca la Navidad, amigos míos, quiero despedirme con una partecita del coro que está pegado y sonando en mi córtex cerebral mientras escribo este Yurassiclas.

“Ehre sei Gott in der Höhe und Friede

auf Erden und den Menschen ein Wohlgefallen”.

 Gloria a Dios en el cielo y paz en la

Tierra a los hombres de buena voluntad

 Feliz navidad les deseamos

YUra y Betzy

El Oratorio de Navidad. Música Antiqua.YUrassiclas. Diciembre 19/2010

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